Impulso


Tienes en tus manos el primer número de un proyecto nuevo. Como todos, empieza con ilusión y, al ser un proyecto anarquista, empieza con el deseo de acabarse lo más pronto posible. Nos explicamos: nuestra publicación anarquista tiene como objetivo difundir las ideas libertarias, hacerlas asequibles a cuanta más gente mejor y provocar un vuelco en la sociedad de tal manera que nuestras críticas no sean necesarias, pues los problemas que señalemos se hayan superado. Deseamos fervientemente acabar cuanto antes; que nuestra tarea termine, que se sustituya el régimen liberal capitalista por un modelo humano, libre, igual, al que llamamos, sin rubor, anarquía. Será misión de estas páginas ir perfilando lo que es para nosotros ese mundo nuevo, ese mundo posible, esa anarquía.

Como no somos especialmente ingenuos, sabemos que unas páginas llenas de ideas no pueden tirar un sistema cruel y que se protege con todas sus fuerzas. Por ello, detrás de este IMPULSO editorial hay un nuevo impulso, en forma de coordinación de diferentes grupos anarquistas de Madrid, porque, como en todo lo que tiene que ver con los ácratas, las mentiras que se han dicho de nosotros han sido muchas, pero no han conseguido volverse ciertas por más que se repitan: los anarquistas creemos firmemente en el individuo, en la persona, pero entendemos que es necesaria la colaboración con los demás para lograr aquello que solos nos resultaría imposible. Por eso, de manera igualitaria, sin líderes y voluntariamente, unimos nuestras fuerzas y damos un nuevo impulso para empezar a acometer de nuevo la tarea del cambio revolucionario.


Acabas de leer bien: llamamos al cambio revolucionario, pues pensamos que hay una absoluta urgencia y necesidad de que un nuevo modelo de sociedad surja y sea diferente, radicalmente diferente, del que tenemos: una nueva forma de entender la economía, la política, las relaciones sociales, la cultura e incluso, por qué no, lo personal. Eso no va a ocurrir mientras se piense que la solución a los problemas que tenemos (que son muchos y palpables) pasen solo por derogar una reforma laboral, cambiar unos políticos, frenar una privatización o detener un desalojo. Entendemos la urgencia, pero no le concedemos la importancia absoluta: es el sistema el que no funciona y solo con su final podemos aspirar a superar la sensación de ir tapando agujeros como quien achica agua de un barco agujereado.

Y para eso, para esa tarea inmensa, nos organizamos como siempre lo han hecho los anarquistas: de manera asamblearia, sin depender en absoluto del Estado, sin subvenciones, sin profesionales a sueldo, con unas reglas mínimas, claras y aceptadas libremente, creando las condiciones para nuestra acción, en grupos que voluntariamente (federativamente) se unen a este proyecto que intentará ser un nuevo impulso, desde luego, para dar un primer salto en forma de coordinación de cada vez más grupos libertarios y, por supuesto, de sacar a las calles nuestra manera de entender el mundo y lograr la transformación social, la anarquía. Te invitamos a que reflexiones con nosotros y que esa reflexión se convierta en acción liberadora.

Es la hora de tomar impulso.

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