El salariado


La gran cólera del Trabajo contra el Capital. Prensa de clase en defensa de los intereses del Trabajo.

https://elsalariado.info/



Mi vida como trabajadora de limpieza


Soy una trabajadora precaria de la limpieza. Mi jornada comienza a las siete de la mañana, con las tareas domésticas de mi propia casa, para no encontrarme todo patas arriba a la vuelta del trabajo.



Alrededor de las ocho y media me monto en el metro para dirigirme a los distintos domicilios donde realizo mi trabajo, por un periodo de algunas horas. Pertenezco al grupo de asistenta por horas y como tal cobro y dejo de cobrar. Es decir, si mi jefa decide irse de vacaciones, yo me quedo sin cobrar; al igual que en periodos vacacionales, si me pongo enferma, o cualquier incidente. En mi caso, estoy asegurada solamente desde hace cuatro años, aunque llevo trabajando trece y la seguridad social la pagamos a medias, ya que me rebajó el sueldo en cuanto me dio de alta. Las pagas, vacaciones y demás derechos entran dentro del sueldo y por supuesto tampoco tengo derecho a paro.

En cuanto a mi vida laboral, el día a día es muy monótono, ya que estoy sola, sin compañeros. Llego, me cambio de ropa y comienza la carrera: hay que limpiar a destajo, al máximo, terminar todo en tres horas, procurando no tener que quedarte más tiempo, porque ese tiempo corre por tu cuenta y todo lo que te quedes de más no te lo van a pagar.

En eso se basa la “confianza” para que la relación laboral se mantenga, siempre dándolo todo, y a veces exigen que seas como un profesional planchando o cocinando. A mí personalmente una empleadora me despidió porque decía que yo no sabía freír un huevo, cuando lo acordado era que yo no tenía que cocinar.

Al final del día llegas a casa y sigues con las tareas domésticas, la comida, la plancha etc. Todo por la familia.

Lo peor de estas condiciones de trabajo es ir cumpliendo años, físicamente vas notando como tu fuerza se va mermando, empiezan los achaques y a veces tienes que ir a trabajar sin encontrarte bien de salud porque si no lo haces ya sabes que esa semana no cobras el sueldo. Conozco compañeras del mismo bloque que siguen trabajando después de los sesenta y cinco, no se pueden jubilar porque han trabajado de forma ilegal y su sueldo no da para pagarse autónomos.

En estos días, mientras escribía este artículo, me han despedido del domicilio en el que más años llevaba trabajando. Al parecer se ha roto la “confianza” que mi jefa tenía depositada en mí, porque no me he quedado más tiempo (una vez más) para vaciar el lavavajillas y fregar los cacharros a mano, porque se le había estropeado. A diferencia de otros trabajos en el momento que se rompe la famosa “confianza” te pueden despedir sin contemplaciones. En mi caso ha sido un despido improcedente porque no me ha avisado quince días antes y no me ha entregado la carta de despido, me ha liquidado con seiscientos miserables euros después de trece años y por supuesto sin derecho a cobrar el paro.

Pero yo me pregunto, ¿dónde está el límite entre el trabajo realizado y las horas que te tienen contratada? En muchas ocasiones tienes que quedarte más tiempo que el acordado, porque no da tiempo a realizar todas las tareas. Pero en ese caso ¿quién valora la “confianza”?

Soy una trabajadora precaria de la limpieza. Al escribir este artículo me sumo a las compañeras que han denunciado sus condiciones de trabajo, y os animo a seguir haciéndolo. Pero la denuncia es el primer paso. Lo que tenemos que hacer es organizarnos para terminar con este sistema de explotación.



workers of the world stop working






La democracia no te hace libre



Sacar la cabeza de la urna




Los trabajadores de la industria del pollo llevan pañales porque tienen prohibidos los descansos




Los estadounidenses no pueden parar de comer pollo. Lo hacen más que nunca en toda su historia — en 20 años el consumo del ave de corral se ha multiplicado en un 30 por ciento.

El mercado estadounidense sabe lo que quiere: quiere pollo y lo quiere barato. Y quiere variedad. Quiere variedad de formas, de sabores y de formatos. Pero baratos. Así la imparable demanda está exprimiendo a la industria de las aves de corral estadounidenses hasta extremos sin precedentes.

En este sentido, las cuatro monstruosas corporaciones que se dedican a criar y envasar aves de corral — Tyson Foods, Perdue Farms, Sanderson Farms y Piligrim's Pride — han resuelto, como ha hecho toda la industria desde la noche de los tiempos, apostar todavía más por la cantidad.

En este contexto, los grandes perjudicados por el súbito aumento de la producción están siendo lo trabajadores, hombres y mujeres que trabajan en monumentales cadenas de producción, que hacen horarios ilegales a velocidades desorbitantes, para satisfacer el apetito de una nación con una indiscutible tendencia a la obesidad. Trabajan jornadas de más de 10 horas por las que cobran menos de 10 dólares la hora y en las que solo les está permitido un descanso de media hora.

La presión para mantener la producción a toda máquina es tan agobiante que cada día los supervisores deniegan a sus trabajadores el permiso para ir al lavabo en varias ocasiones. Así lo concluye el informe de Oxfam América, que la organización humanitaria ha decidido titular de manera tan premonitoria como poco ambigua: No hay desahogo: la prohibición de los descansos para ir al lavabo en la industria del pollo.

De tal manera, y para evitar verse en el trago de tener que orinar o defecar en el suelo de la planta en algún momento de apuro, muchos trabajadores se han acostumbrado a trabajar en pañales. "Tenía que llevar sabanillas", ha reconocido un trabajador a Oxfam. "Claro que no solo yo: otros muchos decidieron llevar pañales".

Cada planta pollificadora y cada departamento de la industria trata los descansos para ir al lavabo de manera distinta. Sin embargo, la mayoría de los trabajadores que laburan en el escalafón más bajo de la cadena, aseguran que dejar la cadena de producción e ir al lavabo es un privilegio poco habitual, nunca un derecho. Si un trabajador necesita ir al lavabo entonces alguien tiene que sustituirle en la cadena hasta su regreso. 

Sobre cómo la industria del pollo trata a sus trabajadores como basura. Leer más aquí.

Según cuentan los mismos trabajadores, a veces encontrar a alguien que te reemplace puede llevar una hora. Y en ocasiones el reemplazo nunca llega. Un trabajador en la planta de Pilgrim, en Alabama, ha asegurado a Oxfam que la única ocasión en la que ella y sus cientos de colegas recibieron permiso para utilizar el lavabo fue durante su descanso para almorzar, el único al que tienen derecho en toda la jornada, un descanso de media hora.

El caso es que quitarse el uniforme para trabajar, comer, hacer la cola para ir al baño y volver a tu lugar en la cadena de producción es una operación que lleva casi exactamente 30 minutos. Es decir que te tienes que pasar la mitad de tu descanso en el lavabo y la otra comiendo.

Un informe elaborado conjuntamente en 2013 por el Southern Poverty Law Center y el Alabama Appleseed Center para la Justicia y el Derecho, titulado Velocidades temerarias: la industria de las aves de corral en Alabama y sus trabajadores desechables, denunciaba que algunos trabajadores habrían asegurado que las políticas de algunas plantas pollificadoras limitaban los descansos para ir al lavabo a 5 minutos.

"Los trabajadores confesaban cómo tenían que despojarse del uniforme mientras salían rumbo al lavabo a la carrera, una acción tan embarazosa como necesaria para cumplir con los 5 minutos de límite", concluía el informe. "La carrera hacia el baño es peligrosa puesto que las procesadoras de animales muertos acostumbran a tener zonas resbaladizas por acumulación de grasas, sangre, agua u otros líquidos".

Una trabajadora que ha hablado con VICE News a condición de aparecer bajo pseudónimo, Susana, ha asegurado que su supervisor en una de las plantas que la corporación Tyson tiene en Arkansas, donde ella trabaja, permite que sus trabajadores vayan al lavabo siempre y cuando no sea durante más de 7 minutos.

El trabajo de Susana consiste en limpiar los pollos que acaban de ser destripados. Según cuenta, el olor que largan los cadáveres es hediondo, una suerte de mezcla en que conviven el tufo a sangre de pollo, con un poderoso olor a lejía, relata. Susana dice que, además, en las plantas hace mucho frío. En realidad, lo que sucede en muchas de ellas es que se prescinde de la calefacción para así evitar que la maquinaria se sobrecaliente. 

Susana fue una de los 200 trabajadores afectados por un escape registrado en un gasoducto de gas cloro en 2011. Actualmente está litigando contra la compañía para la que trabaja, a la que demandó por aquel accidente. A fin de cuentas, Susana tiene serias dificultades respiratorias desde el incidente, pero asegura que continúa en Tyson porque tiene dos hijos que mantener y la empresa le paga la sanidad, que en Estados Unidos es privada y muy cara.

En su caso y debido a sus problemas respiratorios, le cuesta ir y volver del baño en 7 minutos, se le permite ausentarse un poco más — por sus problemas, algo que no sucede con sus colegas.

"Lo que sí les dice, o les recomiendan, es que no beban demasiada agua, de manera que no tengan que ir al lavabo", cuenta Susana. Lo cierto es que muchos de los trabajadores entrevistados por Oxfam también han confesado que les está prohibido beber más allá de cierta cantidad de líquido al día para así evitar que tengan que ausentarse para orinar. 

Susana asegura que el límite de visitas al lavabo le acostumbra a provocar un dolor físico. 

"No solo sufre la dignidad del trabajador: el peligro es real y puede acarrear importantes problemas de salud", advierte el informe. La contención de la orina puede provocar infecciones urinarias que si se dejan sin tratar pueden provocar una sintomatología de resfriado que enseguida puede complicarse con una infección de riñón, un riesgo que, en el peor de los casos, puede abocar a su víctima a la muerte.

Las mujeres embarazadas de hecho, tienen un riesgo especialmente elevado de contraer infecciones de orina o de riñón, que pueden lesionar gravemente tanto a la madre como al feto. El tratamiento, además, puede ser complicado. La industria del pollo es conocida, entre otras lindezas, por embutir a sus animales de antibióticos, para evitar según qué enfermedades, y por inyectarles agua, para multiplicar su densidad corporal.

Los antibióticos suministrados a los animales pueden resultar nocivos para aquellos trabajadores que manipulan los cadáveres de los animales. Algunos, de hecho, terminan desarrollando una resistencia al antibiótico, lo cual ha complicado su proceso de recuperación tras haber contraído alguna infección vírica. Muchos de los trabajadores a los que se entrevista en el informe han denunciado padecer dolores estomacales y de riñones.

Desde la década de 1970, la administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA en sus siglas inglesas) ha sido la encargada de supervisar la seguridad de los trabajadores de la escabrosa industria cárnica de Estados Unidos. La administración ha elaborado algunas regulaciones estandarizadas sobre las condiciones de trabajo y lleva a cabo inspecciones regularmente para comprobar que la normativa está siendo respetada.

Sin embargo, la administración anda corta de personal y de presupuesto, de manera que en el año 2013 solo pudo inspeccionar un 1 por ciento de las plantas cárnicas del país. 

Lo peor del caso es que cuando la administración llega a inspeccionar plantas cárnicas, las sanciones por las violaciones de la regulación son completamente irrisorias. De tal manera, en 2014 el promedio de una sanción federal promovida por la administración por una "violación seria" — amenazas contra la salud y la seguridad en el trabajo que pueden desembocar en lesiones o hasta en la muerte — era de solo 1.972 dólares.

Una cámara oculta muestra cómo maltratan pollos en un matadero en EEUU. Leer más aquí.

En respuesta al informe, Deborah Berkowitz, una exagente de la administración de Seguridad Ocupacional (ahora con contrato senior en el National Employment Law Project), escribió un artículo de opinión en la revista Quartz en el que aseguraba que lo que los trabajadores habían relatado a Oxfam se parecía mucho a los que ella misma habría presenciado durante la época que trabajó en OSHA.

"Soy testigo de los peligros. Los trabajadores de la industria del pollo forman líneas interminables en la interminable cadena de producción. Trabajan hombro con hombro frente las cintas transportadoras. La mayoría emplean tijeras y cuchillos, y lo hacen en condiciones frías, húmedas y extremadamente ruidosas. Están obligados a repetir los mismos movimientos forzosos miles y miles de veces al día, mientras se dedican a despellejar, estriar, cortar, deshuesar y envasar los pollos. Normalmente una planta procesa unos 180.000 pollos al día. Un trabajador acostumbra a manipular unos 40 por minuto".

Berkowitz advierte que "el acceso al lavabo está regulado por las leyes de seguridad en el trabajo de Estados Unidos. Sin embargo, la falta de personal y de presupuesto de la agencia entrañaría que tuvieran que pasar 100 años antes de que el personal de la misma hubiese podido supervisar todos los lugares de trabajo de Estados Unidos". Según relata, las corporaciones contratan cada vez a más personal para así conseguir que sea más fácil reemplazar a aquellos que necesitan ir al lavabo.

Muchos de los trabajadores que desempeñan su labor en semejantes condiciones son parte de un población vulnerable y reconocida de trabajadores. La industria lo sabe bien, así que se dedica a contratar a "poblaciones marginales y vulnerables". Así lo concluía un informe elaborado por Oxfam América hace cuatro años.

"De los 250.000 personas aproximadas que trabajan en la industria del pollo, muchos son de color, migrantes o refugiados", señalaba aquel informe. Muchos proceden de países como Birmania, Sudán o Somalia y han sido contratados gracias a tratados de reasentamiento laboral suscritos entre aquellos países y Estados Unidos. Bacilio Castro, un extrabajador de la industria del pollo en la compañía Case Farms de Carolina del Norte, asegura a VICE News que está convencido de que más de la mitad de sus colegas no tienen papeles.

El Consejo Nacional del Pollo (NCC en sus siglas inglesas) — una asociación de comerciantes que representa los intereses de la industria del pollo en Estados Unidos — emitió un comunicado ayer en el que cuestiona las denuncias de Oxfam contra la industria.

El texto señala que "se trata de denuncias que no nos sientan bien" y asegura que "cuestionan que Oxfam se dedique a hacer un retrato general de la industria con un pincel de brocha gorda, apenas apoyado por un puñado de denuncias anónimas" afirma el comunicado. En este sentido, sostiene el consejo "estamos convencidos de que los casos denunciados son extremadamente inusuales y de que las industria de las aves de corral de Estados Unidos trabaja muy duro para prevenir situaciones parecidas".

El aumento del consumo de carne en los países en vías de desarrollo podría conllevar más infecciones resistentes a los antibióticos en los humanos. Leer más aquí

"Coordinar los descansos para ir al lavabo en un lugar de trabajo no es algo que sea exclusivo de la industria del pollo", añade el comunicado del NCC. "Se puede tratar de un conductor de autobuses, de un barman, de un cajero de un banco o de alguien que trabaja en un trabajo de producción... los descansos para ir al lavabo están contemplados y pensados para el empleado".

Gary Mickelsen, portavoz de comidas Tyson asegura a VICE News a través de un correo electrónico, que su empresa estaba preocupada "por esta serie de denuncias anónimas" y que "si bien no tenemos ninguna evidencia de que sean verdad, están trabajando para asegurarse de que la normativa sobre descansos para ir al lavabo está siendo respetada y de que las necesidades de nuestro equipo de trabajadores sean atendidas".

Mickelsen también asegura que algunos representantes de su compañía ya se habían reunido con gente de Oxfam anteriormente para discutir temas parecidos y que ya fueron informados "de que estamos convencidos de estar al frente de una empresa que se preocupa por sus trabajadores y que está abierta a escuchar consejos que informen de lo que puedan hacer para mejorar".

"Proteger y asegurar la salud y la seguridad de cada miembro del equipo de Pilgrim es una de nuestras preocupaciones fundamentales", escribe Cameron Bruett de Pilgrim's Pride, quien aprovecha para añadir que los empleados de la misma "tienen la posibilidad de denunciar injusticias a través de un proceso de resolución de disputa, un proceso negociado y arbitrado sindicalmente", explica. Además, sus trabajadores también pueden acceder a la llamada "Pride Line", — una línea de atención telefónica abierta las 24 horas donde pueden denunciar cualquier irregularidad".

Julie DeYoung, de Perdue Farms también asegura que "la salud y el bienestar de nuestros trabajadores es fundamental y nos tomamos estas denuncias muy seriamente".

"Las situaciones denunciadas no parecen estar relacionadas con los usos y las prácticas de Perdue. En realidad, Perdue dispone de una Política de Puertas Abiertas que incluye una línea de asistencia telefónica gratuita y anónima en la que cada cuál puede expresar lo que le preocupa. Hemos revisado la situación y podemos decir que nadie ha denunciado nada a través de nuestra línea".

Por su parte, los representantes de Sanderson Farms se han abstenido de hacer declaraciones.

Oxfam asegura que su informe es el resultado de 3 años de investigaciones, de cientos de entrevistas con extrabajadores y trabajadores actuales de la industria de las aves de corral, con especialistas médicos y activistas, y que está desarrollando investigaciones paralelas sobre el mismo tema. Así, de los 266 trabajadores a los que se ha preguntado en Alabama, el 80 por ciento ha asegurado que no se les permite ir al lavabo cuando así lo piden.


https://news.vice.com/es/article/trabajadores-industria-pollo-no-lavabo-panales-infecciones-problemas-salud-eeuu?utm_source=vicenewsesfb

V ANIVERSARIO DE POLÍTICOS PARTIDOS


VIERNES 6 DE MAYO

**20:30h. Proyección y coloquio "¡Qué trabaje Federica!
Peli documental sobre la aversión al trabajo por parte de los obreros durante la revolución española de 1936. Contaremos con la presencia de su director Carlos Plusvalías.
Duración: 30min

**Después habrá tapeo vegano (aloo samosa, empanadillas de patata y guisantes al estilo hindú) y bebidas

Lugar: Casa del Barrio C/Maestro Arbos 13, Getafe <Metro/RENFE> Getafe Central

Como llegar:
https://maps.here.com/directions/walk/Getafe-Centro,-Calle-Ferrocarril,-28901-Getafe,-Espa%C3%B1a:724ezjm7-8537410163474c0eb46ee3b36770efde/Calle-Maestro-Arb%C3%B3s,-13,-28904-Getafe,-Espa%C3%B1a:40.311199,-3.738979?map=40.31053,-3.73626,17,pedestrian&fb_locale=es_LA&x=ep

Más información:
http://www.pepitas.net/libro/los-obreros-contra-el-trabajo


SÁBADO 7 DE MAYO

**20h. (escrupulosa puntualidad)

SKÜINKLE (HxC/SCREAMO)


ENOLAGAY (CRUST-SKA)

**Habrá rifa con fanzines y productos veganos

LUGAR: Bar Home, C/Escaño 21 Getafe

Como llegar:



Por una actividad libre, espontánea y placentera




El Gobierno galardona a Cándido Méndez por su trabajo y esfuerzo


El Consejo de Ministros reconoce al sindicalista su "incansable" trabajo durante 22 años desde UGT otorgándole un codiciado premio.


El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes la concesión, a dos días del 1 de mayo, de 14 medallas de oro al Mérito en el Trabajo y entre los galardonados ha distinguido a los exsecretarios generales de UGT y CCOO, Cándido Méndez y José María Fidalgo, por su gestión sindical en la búsqueda del diálogo social.
Otra de estas medallas, que se conceden con el fin de premiar el mérito de una conducta socialmente útil y ejemplar, ha recaído en el presidente de Mercadona, Juan Roig, como referente en el sector de la distribución en España y por su progresiva expansión que le ha llevado a generar 61.000 empleos.

Las medallas, concedidas a propuesta de la ministra de Empleo en funciones, Fátima Báñez, también han premiado a la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES) por su capacidad de interlocución con los poderes públicos, y al bailarín Víctor Ullate, por el compromiso social que le llevó a crear la Fundación para la Danza que lleva su nombre.

También han resultado galardonados el catedrático en Derecho del Trabajo e inspector Alfredo Montoya, elegido mejor laboralista español por la Asociación Nacional de Abogados Laboralistas; y la creadora de Infoempleo, María Benjumea, uno de los portales de internet más importantes de España con 4 millones de usuarios registrados.

Otra de los destacadas con este premio ha sido la presidenta de Galletas Gullón, María Teresa Rodríguez Sainz-Rozas, una empresa familiar fundada en 1892 que hoy es la primera empresa galletera española y genera un volumen de empleo de más de 900 personas.

También ha sido galardonado Mariano Puig Planas, responsable del Grupo Puig, una empresa familiar en sus inicios que hoy emplea a más de 4.000 personas y Alberto Palatchi Ribera, que convirtió una pequeña tienda de bordados en el Grupo Pronovias, con un volumen de empleo cercano a las 1.000 personas.

Otros premiados han sido: el presidente del Grupo Cosentino, Francisco Martínez-Cosentino, que convirtió la pequeña fábrica heredada de su padre en un de las empresas familiares más importantes de Andalucía; el presidente de Famadesa, Federico Beltrán Galindo, un grupo empresarial que genera mil empleos directos y la galerista Soledad Lorenzo García, que cedió su colección privada de arte al Museo Reina Sofía.

Otra de las medallas al mérito en el trabajo ha recaído en la Federación gallega de Redeiras Artesás "O Peirao" por su labor a favor del reconocimiento de quienes ponen a punto las redes de pesca, que antes no se consideraba un oficio, y su aportación al patrimonio cultural de Galicia.



El trabajo no puede ser redefinido



Después de siglos de adiestramiento, el hombre moderno ya no se puede imaginar, sin más, una vida más allá del trabajo. En tanto que principio imperial, el trabajo domina no sólo la esfera de la economía en sentido estricto, sino que también impregna toda la existencia social hasta los poros de la cotidianidad y la vida privada. El «tiempo libre», ya en su sentido literal un concepto carcelario, hace mucho que sirve para la «puesta a punto» de mercancías a fin de velar por el recambio necesario.

Pero incluso más allá del deber interiorizado del consumo de mercancías como fin absoluto, las sombras del trabajo se alzan también fuera de la oficina y la fábrica sobre el individuo moderno. Tan pronto como se levanta del sillón ante la televisión y se vuelve activo, todo hacer se transforma inmediatamente en un hacer análogo al trabajo. Los que hacen footing sustituyen el reloj de control por el cronómetro, en los relucientes gimnasios la calandria experimenta su renacimiento postmoderno, y los veraneantes se chupan un montón de kilómetros en sus coches como si tuviesen que alcanzar el kilometraje anual de un conductor de camiones de largas distancias. Incluso echar un polvo se ajusta a las normativas DIN de la sexología y a criterios de competencia de las fanfarronadas de las tertulias televisivas.

Si el rey Midas vivió como una maldición que todo lo que tocaba se convirtiese en oro, su compañero de fatigas moderno acaba de sobrepasar ya esa etapa. El hombre del trabajo ya no se da cuenta ni de que al asimilar todo al patrón trabajo, todo hacer pierde su calidad sensual particular y se vuelve indiferente. Al contrario: sólo por medio de esta asimilación a la indiferencia del mundo de las mercancías le puede proporcionar sentido, justificación y significado social a una actividad. Con un sentimiento como el de la pena, por ejemplo, el sujeto del trabajo no es capaz de hacer nada; la transformación de la pena en «trabajo de la pena» hace, no obstante, de ese cuerpo emocional extraño una dimensión conocida sobre la que uno puede intercambiar impresiones con sus semejantes. Hasta el sueño se convierte en el «trabajo onírico», la discusión con alguien amado, en «trabajo de pareja», y el trato con niños, en «trabajo educativo». Siempre que el hombre moderno quiere insistir en la seriedad de su quehacer ya tiene presta la palabra «trabajo» en los labios.

El imperialismo del trabajo, en consecuencia, también se deja sentir en el uso común del lenguaje. No sólo estamos acostumbrados a usar inflacionariamente la palabra «trabajo», sino también a dos ámbitos de significado muy diferentes. Hace tiempo que «trabajo» ya no se refiere solamente (como correspondería) a la forma de actividad capitalista del molino-fin absoluto, sino que este concepto se ha convertido en sinónimo de todo esfuerzo dirigido a un fin y ha borrado así sus huellas.

Esta imprecisión conceptual prepara el terreno para una crítica de la sociedad del trabajo tan poco clara como habitual, que opera exactamente al revés, o sea, a partir de una interpretación positiva del imperialismo del trabajo. A la sociedad del trabajo se le reprocha, justamente, que aún no domine la vida lo suficiente con su forma de actividad porque, al parecer, hace un uso «demasiado estrecho» del concepto de trabajo, al excomulgar moralistamente del mismo el «trabajo propio» o la «autoayuda no remunerada» (trabajo doméstico, ayuda comunitaria, etc.), y considerar trabajo «verdadero» sólo el trabajo retribuido según criterios de mercado. Una valoración nueva y una ampliación del concepto de trabajo debería acabar con esta fijación unilateral y con las jerarquizaciones que se siguen de ésta.

Este planteamiento, por lo tanto, no se propone la emancipación de las imposiciones dominantes, sino exclusivamente una reparación semántica. La enorme crisis de la sociedad del trabajo se ha de superar, consiguiendo que la conciencia social eleve «verdaderamente» a la aristocracia del trabajo, junto con la esfera de producción capitalista, a las formas de actividad hasta ahora inferiores. Pero la inferioridad de tales actividades no es meramente el resultado de un determinado punto de vista ideológico, sino que es consustancial a la estructura fundamental del sistema de producción de mercancías y no se supera con simpáticas redefiniciones morales.

En una sociedad dominada por la producción de mercancías como fin absoluto, sólo se puede considerar riqueza verdadera lo que se puede representar en forma monetarizada. El concepto de trabajo así determinado se refleja imperialmente en todas las demás esferas, pero sólo negativamente, al hacerlas distinguibles en tanto que dependientes de él. Las esferas ajenas a la producción de mercancías se quedan, por lo tanto, necesariamente en la sombra de la esfera capitalista de producción, porque no entran en la lógica abstracta de ahorro de tiempo propia de la economía de empresa; a pesar de que y justamente porque son tan necesarias para la vida como el campo de actividades separado, definido como «femenino», de la economía privada, de la dedicación personal, etc.

Una ampliación moral del concepto de trabajo, en vez de su crítica radical, no sólo encubre el imperialismo social real de la economía de producción de mercancías, sino que además se encuadra excelentemente en las estrategias autoritarias de administración estatal de la crisis. La exigencia, elevada desde los años setenta, de «reconocer» socialmente como trabajo plenamente válido también las «tareas domésticas» y las actividades en el «sector terciario», especulaba en un principio con aportaciones estatales en forma de transferencias financieras. No obstante, el Estado en crisis le da la vuelta a la tortilla y moviliza el ímpetu moral de esta exigencia, en el sentido del temido «principio de subsidiaridad», en contra de sus esperanzas materiales.

El canto de loa del «voluntariado» y del «trabajo comunitario» no trata del permiso para hurgar en las arcas estatales, de por sí bastante vacías, sino que se usa como coartada para la retirada social del Estado, para los programas en curso de trabajo forzoso y para el mezquino intento de hacer recaer el peso de la crisis sobre las mujeres. Las instituciones sociales oficiales abandonan sus obligaciones sociales con el llamamiento, tan amistoso como gratuito, dirigido a «todos nosotros» para combatir, en el futuro, la miseria propia y ajena con la iniciativa privada propia y para no volver a hacer reclamaciones materiales. De este modo, una acrobacia de definiciones con el concepto de trabajo aún santificado, mal entendida como programa de emancipación, abre todas las puertas al intento del Estado de llevar a cabo la abolición del trabajo asalariado como supresión del salario, manteniendo el trabajo, en la tierra quemada de la economía de mercado. Así se demuestra involuntariamente que la emancipación social hoy en día no puede tener como contenido la revalorización del trabajo, sino sólo su desvalorización consciente.

C. Krisis


https://revistanada.com/2014/07/22/el-trabajo-no-puede-ser-redefinido/



El primero de mayo (1893)





Publicado originalmente en The Commonweal (Londres) 1, nueva serie, no. 1 (1 de mayo de 1893)

Por tercera vez el proletariado consciente de todos los países afirma por medio de una manifestación internacional, la solidaridad real entre los trabajadores, el odio a la explotación, y la voluntad, día tras día más determinada, de darle fin al sistema existente.

Los gobiernos y las clases tiemblan, y tienen buena razón. No porque en este día romperá la revolución — pues ese es un evento que puede ocurrir cualquier día del año — sino porque cuando los oprimidos comienzan a sentir el peso y la deshonra de la opresión, cuando se sienten como hermanos, cuando olvidan todos los odios históricos fomentados por las clases gobernantes, cuando se toman de las manos cruzando las fronteras y sienten la solidaridad en la lucha por una emancipación común, entonces el día de la liberación se acerca.
¿Qué importa si los hombres y los partidos ofrecen diversas razones hoy por hoy para sus fines inmediatos y en acuerdo al beneficio que esperan derivar de ellos? El hecho principal sigue siendo que los trabajadores anuncian que están todos unidos, y son unánimes en la lucha contra los dominadores. Este hecho sigue siendo, y seguirá siendo, uno de los eventos más importantes del siglo, y uno de los signos que proclaman la Gran Revolución — una revolución que dará a luz a una nueva civilización fundada sobre el bienestar de todos, y la solidaridad del trabajo: Es un hecho, cuya importancia sólo es equiparada en el presente por aquel otro anuncio proletario de la asociación internacional entre los trabajadores.

Y el movimiento es de suma relevancia por ser obra directa de las masas, y bien separada e incluso en oposición a la acción de los partidos.

Cuando los socialistas de estado en el Congreso de París de 1889, definieron el 1º de Mayo como un día de huelga internacional, fue meramente una de esas definiciones platónicas que se hacen en los congresos simplemente por declarar un principio, y que son olvidadas tan pronto como el congreso termina. Tal vez pensaron que esa decisión podría ayudar a darle importancia a su partido, y a serle útil a ciertos hombres como cabecera electoral; pues desgraciadamente estas personas parecen tener corazones que solo laten con entusiasmo por propósitos electorales. En cualquier caso, sigue siendo cierto que desde el momento en que percibieron que la idea se había abierto paso, y que las manifestaciones se volvieron imponentes y que amenazaban con llevarles por senderos revolucionarios, se esforzaron por controlar el movimiento y por despojar el significado que el instinto popular le había dado. Para probar esto, no se requiere más que recordar los esfuerzos que se han hecho por cambiar la manifestación desde el primer día de mayo al primer domingo de mayo. Puesto que no es la regla trabajar los domingo, hablar de suspensión del trabajo en ese día es simplemente una farsa y un fraude. Ya no es una huelga, ya no es un medio para afirmar la solidaridad de los trabajadores y su poder de resistir las órdenes de los empleadores. Queda como un simple fête o feriado — un poco de marcha, unos cuantos discursos, unas pocas e indiferentes resoluciones, con el aplauso de grandes o pequeñas congregaciones — ¡eso es todo! Y para matar con aún más eficacia al movimiento que sin pensarlo comenzaron, han llegado a tal punto de querer pedir al gobierno ¡que declare el 1º de Mayo feriado oficial!

La consecuencia de todas estas tácticas adormecedoras es que las masas, que en un comienzo se lanzaban al movimiento con entusiasmo, comienzan a perder su confianza en él, y están empezando a considerar el 1º de Mayo como un mero desfile anual, con la única diferencia con otros desfiles tradicionales de ser más apagado y más aburrido.

Es asunto de los revolucionarios salvar este movimiento, que podría en algún momento u otro dar ocasión a consecuencias más importantes, y que en cualquier caso es siempre un poderoso medio de propaganda al cual renunciar sería un desatino.

Entre los anarquistas y los revolucionarios hay algunos que no tienen ningún interés en el movimiento, algunos incluso lo objetan porque el primer impulso, en Europa al menos, fue dado por los socialistas parlamentaristas, que utilizaron las manifestaciones como una forma de obtener poderes públicos, las ocho horas legales, legislación internacional con respecto al trabajo, y otras reformas que sabemos que son meras carnadas, que sirven solo para engañar a la gente, y para desviarles de introducir demandas sustanciales, o bien para apaciguarles cuando amenacen al gobierno y a las clases propietarias.

Estos objetores están equivocados en nuestra opinión. Los movimientos populares comienzan como pueden; casi siempre brotan de alguna idea ya trascendida por el pensamiento contemporáneo. Es absurdo esperar que en la condición presente del proletariado la gran masa esté capacitada antes de concebir y aceptar un programa formulado por un pequeño número a quienes las circunstancias han dado medios excepcionales de desarrollo, un programa que solo puede llegar a ser conscientemente aceptado por el gran número por la acción de condiciones morales y materiales que el movimiento mismo debe suministrar. Si esperamos, para saltar a la palestra, a que el pueblo monte los colores anarquistas comunistas, correremos gran riesgo de ser eternos soñadores; veremos la corriente de la historia fluir a nuestros pies mientras contribuimos escasamente algo en la determinación de su curso, dejando mientras el campo libre a nuestros adversarios quienes son enemigos, consciente o inconscientemente, de los reales intereses del pueblo.

Nuestra bandera debemos montarla nosotros mismos, y hemos de llevarla en alto donde sea que haya personas que sufren, particularmente donde sea que haya personas que demuestran estar cansadas de sufrir, y luchan de cualquier modo, bueno o malo, contra la opresión y la explotación.

Los trabajadores que sufren, pero que poco o nada comprenden de teorías, los trabajadores que tienen hambre y frío, que ven a sus hijos languidecer y morir de inanición, que ven a sus esposas y hermanas darse a la prostitución, trabajadores que saben que ellos mismos marchan al asilo o al hospital — estos no tienen tiempo que esperar, y están naturalmente dispuestos a preferir cualquier mejora inmediata, no importa cuál — incluso una transitoria o una ilusoria, ya que la ilusión mientras perdure pasa por realidad. Sí, mejor eso que esperar por una transformación radical de la sociedad, que destruya por siempre las causas de la miseria y de las injusticias del hombre contra el hombre.

Esto es fácil de comprender y de justificar, y explica por qué los partidos constitucionales que explotan esta tendencia hablando siempre de las pretendidas reformas como “practicables” y “posibles” y de las mejorías parciales pero inmediatas, generalmente triunfan mejor que nosotros en su propaganda entre las masas.

Pero donde los trabajadores cometen un error (y es labor nuestra corregirles) es en suponer que las reformas y mejorías son más fáciles de obtener que la abolición del sistema salarial y la completa emancipación del trabajador.

En una sociedad basada en un antagonismo de intereses, donde una clase retiene toda la riqueza social y se organiza en el poder político para defender sus privilegios, la pobreza y el sometimiento de las masas desheredadas siempre tenderán a alcanzar su máximo compatible con la existencia básica del hombre y con los intereses de la clase dominante. Y esta tendencia no encuentra obstáculo alguno excepto en la resistencia de los oprimidos: la opresión y la explotación nunca se detiene hasta que se alcanza el punto en que los trabajadores se muestran decididos a no soportarlas más.

Si se obtienen pequeñas concesiones en vez de grandes, no es porque sean más fáciles de obtener, sino porque las personas se contentan con ellas.

Siempre ha sido por medio de la fuerza o del miedo que se ha obtenido algo de los opresores; siempre ha sido la fuerza o el miedo lo que ha impedido a los opresores quitar lo que han concedido.

Las ocho horas y otras reformas — sea cual sea su mérito — solo pueden obtenerse cuando los hombres se muestran resueltos a tomarlas por la fuerza, y no traerán mejora alguna a la suerte de los trabajadores a menos que éstos estén determinados a no sufrir más lo que sufren hoy.

Lo sabio entonces, e incluso lo oportuno, requiere que no malgastemos tiempo y energía en reformas sedantes, sino que luchemos por la completa emancipación de todos — una emancipación que solo puede volverse realidad mediante la puesta en común de la riqueza, y mediante la abolición de los gobiernos.

Esto es lo que los anarquistas han de explicar a las personas, pero para hacerlo deben no mantenerse distantes desdeñosamente, sino unirse a las masas y luchar junto a ellas, empujándolas mediante el razonamiento y el ejemplo.

Además, en países en que los desheredados han intentado una huelga el 1º de Mayo han olvidado las “8 horas” y lo demás, y el 1º de Mayo ha tenido todo el significado de una fecha revolucionaria, en la que los trabajadores del mundo entero cuentan sus fuerzas y se prometen ser unánimes en los días venideros de la batalla decisiva.

Por otra parte, los gobiernos se esmeran en remover toda ilusión que cualquiera pueda albergar, en cuanto a la intervención de los poderes públicos en favor de los trabajadores; pues en vez de concesiones, todo lo que se ha obtenido hasta ahora ¡han sido arrestos al por mayor, cargas de caballerías, y descargas de armas de fuego! — ¡asesinato y mutilación!

Entonces ¡QUE VIVA el 1º de Mayo!

No es, como hemos dicho, el día de la revolución, pero sigue de todos modos siendo una buena oportunidad para la propagación de nuestras ideas, y para volcar las mentes de los hombres hacia la revolución social.

Ericco Malatesta 




¿POR QUÉ QUEDARTE EN LA CAMA PUEDE MEJORAR TUS RELACIONES?



¿POR QUÉ QUEDARTE EN LA CAMA SIN HACER NADA PUEDE MEJORAR TUS RELACIONES?



I. JORNADA LABORAL DE 3 HORAS

¿Qué pasaría si nuestra jornada laboral durase 3 horas?

Seguramente, el primer pensamiento que les sobrevenga a muchos sea ¡¿y qué voy a hacer con tanto tiempo libre?!

Hasta tal punto está la cultura laboral inoculada en nuestras almas.

En 1880, Paul Lafargue publicaba El derecho a la pereza, un clásico que reedita ahora la editorial Virus.

Trabajar 3 horas y "holgazanear y gozar el resto del día y la noche" es una de las propuestas del activista y pensador marxista.

Lafargue culpa a la sobreproducción capitalista de la miseria. Una sobreproducción que es fruto a su vez de la "pasión de los obreros por el trabajo". Estos habrían aceptado así "el dogma del trabajo", una imposición capitalista que actualizada a nuestros días podría encontrar acomodo en la expresión "el trabajo es un chantaje social para la existencia".

El francés nos estaba hablando desde finales del XIX de modernas burbujas que todos conocemos, desde la de la vivienda a la del entretenimiento pasando por, sí, la del periodismo viral.



II. NO ME APETECE

¿Qué papel juega la pereza en todo esto? Ya llegamos a eso. Porque Lafargue toma la máquina del tiempo para hablar desde 1880 y sonar alto y claro en 2016: el paro tiene la culpa.

Si hubiera desempleo cero, "los obreros no tendrán ya celos entre sí, ni se pelearán por arrancarse el trabajo de las manos y el pan de la boca. Así, descansados de cuerpo y espíritu, empezarían a practicar las virtudes de la pereza".

En efecto, trabajar menos para trabajar todos sería el pasaporte a una vida mejor. Al bálsamo de la pereza. Al fin y al cabo, ¿hay alguien más perezoso que el presunto creador de todo esto? Jehová dio el ejemplo ideal de pereza: seis días de trabajo y reposo por los siglos de los siglos.

Porque si hay algo impensable hoy en cualquier fábrica, oficina o cocina de restaurante es alabar la pereza. Basta imaginarse a un trabajador llegando a su lugar de trabajo gritando ¡PREFERIRÍA ESTAR, Y QUIZÁ EN ROPA INTERIOR, EN UN LUGAR QUE YO HAYA ELEGIDO LIBREMENTE!

Más bien al revés, las frases que han hecho fortuna en torno a ese momento son un jocoso 'hay que levantar el país', un protocolario 'después de tantas vacaciones ya os echaba de menos, compañeros' o un pretendidamente vitalista '¡manos a la obra!'.

La pereza esconde una verdad que, por mágica, es también incómoda. Y aquí ya no solo hablaríamos, con permiso de Lafargue, de trabajo.

Cuando no nos apetece 100% ir a una comida familiar, o al cumpleaños de un amigo, o ducharnos, rápidamente bloqueamos la pereza.

'¡VAMOS, LEVANTA DEL SOFÁ, QUE LLEVAS TODO EL DÍA SIN HACER NADA!'. Frases como esa tienen el don de sonar en nuestros oídos sin que nadie las pronuncie. Reprimimos nuestra pereza por pura culpa anticipada.

Llevamos tatuado en el cerebro que no hay que ser perezosos, que si alguien nos pregunta '¿qué hiciste ayer?' no podemos responder 'nada que no me apeteciese hacer'.



III. UNA OFICINA EN TU CAMA

Lafargue decía que cuanto más trabajo, menos vida. Es cierto que no tenemos a mano una ouija para preguntarle cómo subsistiría hoy en día un trabajador que cambiase la alienación de su trabajo por la pasión de una vida 100% elegida.

Sin embargo, es fácil conectar su frontal crítica al trabajo con la defensa de la pereza. La censura social de la pereza y la vida de 2016, regida por los horarios laborales, a menudo extendidos más allá de lo razonable, y de lo sano, se complementan a la perfección.

El sociólogo César Rendueles nos decía hace poco que "cuando en una entrevista de trabajo te preguntan por tu vida personal es para asegurarse de que va a quedar aparcada cada mañana junto a la máquina de fichar. La cosa es aún peor en las llamadas profesiones creativas, donde se supone que vas a dejar que el trabajo colonice tu vida personal". 

Soñar cada noche con aspectos relacionados con tu trabajo o despertarte los fines de semana a la misma hora en que tu despertador suena de lunes a viernes, por no hablar del constante estímulo de notificaciones en el móvil a deshoras relacionadas con tu actividad laboral, son ejemplos de conquista fisiológica totalmente asumida.

Pero que nuestra cama sea una prolongación de nuestra oficina no suele parecer tan terrible de justificar como pasarnos 5 horas tumbados en ella, por ejemplo leyendo. Simplemente porque nos apetecía.



IV. MÁS PEREZOSOS, ¿MEJORES PERSONAS?

Basta sacar a colación el argumento de la renta básica universal en cualquier foro virtual, tratar de defender una de las estrategias que nos permitiría reevaluar nuestros intereses laborales, generando espacio para los intereses personales, permitiéndonos trabajar menos y mejor, para tener reacciones del tipo: ¡EL MUNDO SERÍA ENTONCES UNA POCILGA LLENA DE VAGOS, EGOÍSTAS E INMADUROS! 

Mmmm... ¿Y si la cultura de la no pereza, en combinación con kilométricas jornadas laborales, deficiente conciliación con la vida familiar, tenso presencialismo en centros de trabajo en la era de internet y una larga y amenazante cola de aspirantes a tu puesto de trabajo contribuye a hacernos personas más aisladas y temerosas de perder lo que para Lafargue solo era el privilegio de ser explotado?

¿En qué momento la madurez y la responsabilidad se comenzó a calibrar con la cantidad de obligaciones y cargas laborales que pesan en nuestros hombros?

¿Y si pequeñas y cotidianas renuncias "por pura pereza" contribuyesen a acumular un tiempo de calidad que dedicaríamos a nosotros mismos, pero también a nuestros familiares, amistades y compañeros?

Entonces, ¿no nos haría la despenalización moral de la pereza personas mejor preparadas para encarar relaciones afectivas y sociales?


Work: Capitalismo. Economía. Resistencia.


« ¿Y si nadie trabajara? »

El capitalismo es un montaje piramidal. El trabajo de los de abajo enriquece a los de arriba. Para permanecer estable, la economía devora recursos sin parar, colonizando nuevos continentes, fuerzas de trabajo, aspectos de la vida cotidiana y regiones de nuestra psique.

El colectivo estadounidense CrimethInc. perfila en este libro un análisis del capitalismo: qué es, cómo funciona, cómo podemos desmontarlo. Lo acompaña con un diagrama de las diferentes posiciones y dinámicas que dan forma a la economía y configuran el trabajo.



Dicen que la locura es hacer lo mismo una y otra vez.






Lugar donde van las promesas y los votos


Ante la inminente convocatoria de nuevas elecciones iniciamos nuestra nueva campaña antielectoral "dale una oportunidad a la abstención" con una viñeta del periódico Solidaridad Obrera (1932)



Villa cobró de forma irregular hasta 777 euros mensuales de 2001 y 2012





La querella presentada inicialmente contra José Ángel Fernández Villa por el Soma-Fitag-UGT se queda corta. El sindicato, representado por el despacho de abogados Ontier, presentó el pasado jueves un escrito y documentación en el Juzgado de Instrucción número 2 de Oviedo que demostraría que el sindicalista ingresó en su cuenta desde las del SOMA-UGT de forma irregular entre 478,87 y 777,78 euros al mes en el periodo que va de mayo de 2001 a diciembre de 2012. Son 70 pagos de la primera cantidad y 67 de la segunda que sumados suponen 85.632 euros, a los que habría que añadir otros 37.120 euros que cargó a la cuenta del comité intercentros a través de una tarjeta de crédito con la que pagó desde relojes Montblanc a puros Cohiba. En total son casi 123.000 euros que procedían del SOMA-UGT, organización que carece de actividad sindical desde 1994, cuando pasó a denominarse SOMA-Fia-UGT, pero que nunca llegó a desaparecer y que, según las investigaciones de la Guardia Civil, era utilizada por el que fuera secretario general del sindicato durante 34 años «como pantalla para lucrarse». Las cuentas de esta entidad se nutrían, principalmente, de los ingresos que realizaba HUNOSA correspondientes a la asistencia al comité intercentros de los miembros del SOMA-Fitag-UGT y que no llegaban al destino correcto.

Hasta ahora, el SOMA basaba su querella en la auditoría de las cuentas de los cinco años anteriores a la entrada de la nueva dirección, encargada a raíz de que aflorase la fortuna oculta del exlíder minero, cifrada en al menos 1,2 millones de euros y que regularizó ante el fisco en 2012. Sin embargo, el informe elaborado por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que desveló EL COMERCIO, ha hecho a los actuales responsables retrotraerse en el tiempo para descubrir que la fuga de fondos de las cuentas del SOMA-UGT a la personal de Villa «era generalizada» y se remonta, al menos, a inicios de la década pasada.

En la documentación presentada por el SOMA esta semana se refleja que mediante las transferencias periódicas, el sindicato pagó a Villa dos Mitsubishi Montero que el exsindicalista utilizaba para su uso personal. Pero además, una vez sufragados, las mensualidades continuaron. Así de los 85.632 euros, 61.412 fueron destinados a los vehículos y otros 24.220 habrían sido detraídos por Villa para sus gastos personales. Según las declaraciones en el juzgado del expresidente del Montepío de la Minería, José Antonio Postigo, fue una forma de «compensar» al exlíder sindical por su decisión de «abandonar el cargo de senador autonómico».


Además, el escrito presentado por los abogados del sindicato refleja también los cargos realizados por Villa a la cuenta del comité intercentros mediante una tarjeta Visa solicitada por SOMA-UGT. Desde 2001 a 2007 el exsindicalista pagó con ellas productos y servicios por valor de 37.120 euros, una cantidad que desagregada va desde los 1.350 euros de 2001 a los casi 13.000 de 2006.

Los gastos de Castillejo

Por otro lado, el documento también deja en mal lugar al exsecretario de la Fundación Instituto para la Formación, la Investigación, la Documentación y los Estudios Sociales (Infide), Pedro Castillejo, que defendió su gestión al frente de este organismo y aseguró que los gastos y disposiciones en efectivo que realizó estuvieron relacionadas con el ejercicio de su cargo como presidente del patronato que rige dicha entidad, ligada al SOMA y fundada por Villa, un puesto que le exigía dedicación plena.

Tras sus declaraciones, el SOMA realizó una comprobación interna de los gastos que realizó en los años anteriores a los recogidos en la auditoría externa, para comprobar «una dinámica continuada» de cargos sin justificar y de extracciones de dinero en efectivo. Así, mientras residió en Madrid como secretario de elecciones sindicales y comunicación en la Ejecutiva Federal de SOMA-Fitag-UGT se le abonaban mensualmente unos 580 euros para pagar el piso en el que residía, más una cantidad variable en concepto de gastos. Sin embargo, pese a vivir en la capital de España en los años 2004 y 2005 y prestar «una atención esporádica» a sus funciones en el Patronato de Infide, Castillejo cargó a la Fundación 5.386 euros en restaurantes y cafeterías y no justificó el uso de otros 4.000 que recibió en efectivo. En 2005, los gastos no acreditados de la tarjeta se elevaron a 5.823 y los anticipos que recibió por caja fueron 3.000. Tras regresar a Asturias, según la documentación del SOMA, las cantitades se elevaron. Así, en 2006 los pagos con su tarjeta, casi todos de carácter gastronómico, rozaron los 10.000 euros, mientras que los adelantos en efectivo supusieron 3.500 euros y, además, retiró de cajeros otros 1.400. Mientras que en 2007, los cargos directos a su tarjeta de la Fundación Infide sin justificar ascendieron a 4.078 euros y en metálico consiguió 9.209, de ellos 9.100 extraídos del cajero. Así, en esos cuatro años realizó pagos con la tarjeta por valor de 25.240 euros, extrajo del cajero 10.500 euros y consiguió de la fundación adelantos en efectivo por importe de 10.609, más de 46.000 euros para los que el SOMA no encuentra justificación.



La Realidad Oculta Del Trabajo Esclavo En Prisión




Las personas presas no se ven privadas tan solo de su libertad, sino también de derechos laborales básicos y de una cobertura sindical adecuada. Son los más explotados dentro de los trabajadores, acercándose en lo que se refiere en algunas de sus condiciones a países empobrecidos.A pesar de la legislación, en la actualidad el salario de los más de 12.000 trabajadores que existen dentro de prisión en España (el 40% de los que pueden trabajar) rara vez supera el 30% del SMI, llegando a cobrar menos de 1euro/hora. Además, se da la circunstancia con frecuencia de que una misma actividad, en algunos casos es retribuida y en otros no, algo para la asociación a todas luces “inadmisible”. La realización de horas extraordinarias no remuneradas, falta de descanso y vacaciones y la discriminación laboral ejercida contra las mujeres por parte de la administración, son otras cuestiones preocupantes.

La exposición de tal situación corre a cargo de Valentín Aguilar (abogado) y Fco. Javier Hervás (ex-preso y trabajador dentro de prisión)


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No veas este vídeo si vas a votar hoy : #WHYDEMOCRACY




Cómo Hackear una Elección



Andrés Sepúlveda afirma haber alterado campañas electorales durante ocho años dentro de Latinoamérica.

Justo antes de la medianoche Enrique Peña Nieto anunció su victoria como el nuevo presidente electo de México. Peña Nieto era abogado y millonario, proveniente de una familia de alcaldes y gobernadores. Su esposa era actriz de telenovelas. Lucía radiante mientras era cubierto de confeti rojo, verde y blanco en la sede central del Partido Revolucionario Institucional, o PRI, el cual había gobernado por más de 70 años antes de ser destronado en el 2000. Al devolver el poder al PRI en aquella noche de julio de 2012 Peña Nieto prometió disminuir la violencia ligada al narcotráfico, luchar contra la corrupción y dar inicio a una era más transparente en la política mexicana.

A dos mil millas de distancia (3.200 kilómetros), en un departamento en el lujoso barrio de Chicó Navarra en Bogotá, Andrés Sepúlveda estaba sentado frente a seis pantallas de computadores. Sepúlveda es colombiano, de constitución robusta, con cabeza rapada, perilla y un tatuaje de un código QR con una clave de cifrado en la parte de atrás de su cabeza. En su nuca están escritas las palabras “</head>” y “<body>”, una encima de la otra, en una oscura alusión a la codificación. Sepúlveda observaba una transmisión en directo de la celebración de la victoria de Peña Nieto, a la espera de un comunicado oficial sobre los resultados.




Cuando Peña Nieto ganó Sepúlveda comenzó a destruir evidencia. Perforó agujeros en memorias USB, discos duros y teléfonos móviles, calcinó sus circuitos en un microondas y luego los hizo pedazos con un martillo. Trituró documentos y los tiró por el excusado, junto con borrar servidores alquilados de forma anónima en Rusia y Ucrania mediante el uso de Bitcoins. Desbarataba la historia secreta de una de las campañas más sucias de Latinoamérica en los últimos años.

Sepúlveda, de 31 años, dice haber viajado durante ocho años a través del continente manipulando las principales campañas políticas. Con un presupuesto de US$600.000, el trabajo realizado para la campaña de Peña Nieto fue por lejos el más complejo. Encabezó un equipo de seis hackers que robaron estrategias de campaña, manipularon redes sociales para crear falsos sentimientos de entusiasmo y escarnio e instaló spyware en sedes de campaña de la oposición, todo con el fin de ayudar a Peña Nieto, candidato de centro derecha, a obtener una victoria. En aquella noche de julio, destapó botella tras botella de cerveza Colón Negra a modo de celebración. Como de costumbre en una noche de elecciones, estaba solo.




Juicio a los huelguistas del 29M.







Juicio a los huelguistas del 29M. 28 de marzo al 3 de abril, semana de lucha contra el Corte Inglés

Hace unos día recibimos la noticia de que ya tenemos nueva fecha de juicio contra los compañeros acusados de desórdenes y daños tras la pasada huelga general del 29M del 2012. Finalmente el juicio será los días 25 y 31 de mayo del presente año. En este sentido convocamos una semana de lucha entre el 28 de marzo y el 3 de abril, que será el relanzamiento de la campaña contra El Corte Inglés.

Recordamos que en este procedimiento judicial, ademas del Estado a través de la fiscalía, también participa la empresa El Corte Inglés con la exigencia a los huelguistas de un pago de 8500 euros como compensación por los destrozos y sabotajes recibidos durante aquella jornada. Para aquellas personas que desconozcan la historia que hay detrás de esta acusación, así como la participación de El Corte Inglés en la represión a trabajadoras y huelguistas, a continuación explicaremos en qué consiste todo esto.

¿De dónde viene todo? El 29M de 2012

El pasado 29 de marzo de 2012 se produjo una jornada de huelga general en todo el estado español como respuesta a la reforma laboral impulsada por el gobierno. Dicha reforma supuso un duro golpe a las condiciones de la clase trabajadora. Con la excusa de la crisis, desde el gobierno y la patronal se impulsaron numerosas medidas destinadas a abaratar el despido, precarizar aún más los contratos de trabajo y abaratar sustancialmente los gastos en “mano de obra” mediante la disminución de los derechos laborales.

La reforma laboral, sumada a la oleada de recortes a servicios básicos, la sucesión de EREs y deshaucios, habían generado un clima de crispación social que se venía materializando en protestas multitudinarias a lo largo y ancho del Estado. Concretamente en Barcelona estas protestas habían alcanzado cierta seriedad y contundencia en episodios como la huelga general del 29 de septiembre de 2010, las protestas derivadas del 15M como la acción de “Aturem el Parlament” de 2011 o las manifestaciones anticapitalistas de los diversos 1 de mayo.

En este contexto, la huelga del 29M en Barcelona tuvo una incidencia considerable. Decenas de miles de personas se organizaron al margen de los sindicatos oficiales (CCOO, UGT) y llevaron a cabo multitud de piquetes, cortes de carretera, sabotajes y acciones, cuyo resultado fue la paralización, o al menos una interrupción muy notable, de la actividad laboral en la ciudad. Las acciones tuvieron su momento álgido en la manifestación de la tarde, tremendamente multitudinaria, la cual, tras duras cargas policiales, derivó en horas de disturbios y enfrentamientos con la policía.

A lo largo de la jornada de huelga muchas fueron las empresas atacadas y señaladas por sus prácticas esclavistas con los/as trabajadores/as. Entre ellas, El Corte Inglés, rodeado siempre por un cordón de antidisturbios como si fuesen un ejército privado, pero que ese día no pudo evitar que se señalase a la archiconocida empresa como un nido de precariedad y machismo.

Tras las protestas, como viene siendo habitual, vino el saldo represivo: cientos de personas detenidas, algunas de ellas meses después de la huelga, fruto de una actividad policial sin precedentes cercanos en la que se utilizaron listas de militantes, webs con fotos de huelguistas para que se realizaran denuncias anónimas o redadas por barrios en las que se llegaba incluso preguntar a los/as vecinos/as por su ideología política . Dos de estas personas fueron acusadas de desórdenes públicos y daños por lo acontecido en El Corte Inglés, y tras un largo sumario, se les pide 5 años de prisión y 8500 euros de responsabilidad civil.


¿Por qué El Corte Inglés?

Esta empresa siempre es uno de los grandes objetivos en cualquier protesta. Esto es debido a su política tanto dentro de la propia empresa con las/os trabajadoras/es como fuera de ella hacia la sociedad en general.

Si algo caracteriza a El Corte Inglés es su especial fijación con las mujeres. Desde hace muchos años acumula sentencias por discriminación salarial. Los casos de acoso laboral con connotaciones de género están a la orden del día. Hasta hace pocos años los trabajadores hombres de El Corte Inglés no estaban obligados a vestir uniforme de empresa, mientras que las mujeres sí: minifalda y camisa ceñida. Además, su política de ventas nos da una idea del concepto que tienen sobre la mujer y su papel en la sociedad. No se conforman con la “cosificación” de la mujer en todas y cada una de sus campañas de moda, relegándonos a un papel de objeto sexual, sino que directamente llegan al extremo de vender productos con eslóganes misóginos e insultantes. No hace mucho tiempo tuvieron que retirar de sus tiendas , por el escándalo que supuso, unas camisetas infantiles con rótulos como “inteligente como papá” y “bonita como mamá”. También salieron a la luz fotografías que demostraban que en algunas tiendas se habían clasificado los productos de limpieza como artículos “para ellas”. A esto hay que sumar las ventas de libros misóginos y homófobos así como incontables ejemplos de machismo que nunca verán la luz por los sólidos vínculos de la empresa con los medios de comunicación.

Otra de las características más peculiares de El Corte Inglés es su acervado anti sindicalismo. Para la plantilla de la empresa no está permitido sindicalizarse, salvo que sea en uno de los dos sindicatos que la propia emopresa ha creado: FASGA y FETICO. Este modelo, calcado al sindicalismo de la dictadura, sirve para evitar la proliferación de quejas y conflictos sindicales. A su vez, generan dentro de la compañía una “microsociedad” en la que es la empresa la que se hace cargo de todo, y se fomenta hasta el extremo el coorporativismo o “patriotismo de empresa”. Y todo aquél que no demuestre sumisión ciega a los valores de El Corte Inglés, será despedido/a o acosado/a hasta que abandone por su propio pie el centro de trabajo.

Los parecidos entre la política de empresa de El Corte Inglés y el fascismo no son casualidad. Se da la circunstancia de que el director deneral de la compañía, Dimas Gimeno, es conocido por presentarse en diversas elecciones en listas de Falange Española Independiente, al igual que su hermano Miguel Ángel Gimeno. Se podría decir, por tanto, que le empresa defensora de los valores familiares por antonomasia está dirigida por una familia de falangistas, hecho que explica en parte su rancio extremismo derechista.

A nivel laboral, El Corte Inglés es una de las principales empresas impulsoras de la precarización extrema de las condiciones de trabajo en el sector del comercio. Cualquiera que tenga conocimiento de este sector sabe cuál es la evolución de las condiciones laborales: festivos laborables, jornadas parciales, disponibilidad absoluta, modificaciones de horarios, jornada a la carta para la empresa, despidos por quedarse embarazada o por pertenecer a un sindicato… Estas condiciones laborales son el fruto de las presiones de la patronal de comercio en la que se encuentran especialmente situadas empresas como El Corte Inglés y otras como MERCADONA, que han medrado en el sector gracias a la escasa implantación de sindicatos de clase verdaderamente combativos.

Además, es conocida la complicidad de El Corte Inglés con altos mando políticos, policiales y judiciales. No hace mucho salió a relucir por las redes sociales el caso del ascenso a Jefe Superior de Policía de la Comunitat Valenciana a José Javier Causante, quien era conocido por alardear en Alicante de los regalos que recibía de El Corte Inglés, como cestas de navidad y botellas de vino valoradas en más de 600 euros. Hechos como este explican que sea la única empresa que cuenta con cordón policial “hecho a medida” en huelgas y manifestaciones.

Pero no contentos con sobornar a “las autoridades”, directamente les pone en nómina. Son varios lo jueces destacados que trabajan para El Corte Inglés: Juan Moral de la Rosa (Ex-fiscal de la Audiencia Nacional, actual asesor jurídico de El Corte Inglés e íntimo amigo de Soraya Sáez de Santamaría, vicepresidenta del gobierno), Jose Luis González Armengol (juez decano de Madrid durante 10 años, hoy abogado de El Corte Inglés), Ismael Moreno (magistrado juez de la Audiencia Nacional y director de carreras en el Centro de Estudios Universitarios Ramón Areces CEURA, propiedad de El Corte Inglés). También contratan destacados policías, como Catalina Polan, contratada por el Jefe de seguridad de El Corte Inglés y actualmente con cargo de directivo en la empresa.

Otras instituciones de ética cuestionable también están relacionadas con El Corte Inglés. La Iglesia Católica, por ejemplo, tiene a esta empresa como uno de sus principales colaboradores en el Estado Español, dispuestos tanto a proveer grandes eventos religiosos como el caso de la JMJ de 2011 en Madrid, con visita del Papa incluida, así como a financiar la beatificación del dirigente del Opus Dei Álvaro del Portillo. Otra institución relacionada con la empresa es la cárcel, siendo El Corte Inglés quien gestiona desde los economatos a parte del trabajo de los/as presos/as, pasando por fabricar los uniformes de los funcionarios de prisiones.

Por último nos gustaría explicar la ausencia de noticias que destapen la multitud de escándalos que rodean a esta empresa. La explicación es muy sencilla: El Corte Inglés es el mayor anunciante del estado español. Decir que esta empresa tiene a todos los medios comerciales comprados no es exagerar, es literal. ANONYMOUS ha publicado una parte de las cuentas de El Corte Inglés en las que se demostraba que además de los millones de euros que invierten en publicidad, tienen en nómina a conocidos e influyentes periodistas: Fernando Ónega, Isabel Durán o Jaime González, por ejemplo. En resumen, tienen asegurada la buena prensa en los medios, periódicos, radios y canales de televisión más influyentes del Estado: desde el diario Público hasta INTERECONOMIA.



¿Qué queremos conseguir?

A raíz del juicio contra estos dos compañeros, desde Acció Llibertària de Sants y la CNT-AIT de Barcelona hemos lanzado una campaña con varios objetivos:

1. Desenmascarar e El Corte Inglés como una empresa machista, explotadora y cómplice del Estado en la represión, como bien lo demuestra su presencia en procedimientos penales como el que nos ocupa, o su papel en otros ámbitos represivos. En este sentido, hemos lanzado multitud de acciones contra esta empresa, y sólo pararemos en caso de que decidan retirarse definitivamente del proceso penal contra los huelguistas del 29M.

2. Reivindicar la huelga del 29M, así como en general defender la huelga como lo que realmente es: una herramienta de confrontación de la clase trabajadora para luchar por sus intereses. La huelga es una batalla de desgaste y sólo tiene dos finales: o victoria o derrota. Desde esta perspectiva no se entiende la óptica que se ha alimentado los últimos años por los medios de comunicación con la complicidad de los sindicatos oficiales, en la que se presenta la huelga como una mera protesta más, y se carga contra los/as trabajadores/as que deciden realizar acciones directas, cortes de carretera, sabotajes o piquetes contundentes para hacerla triunfar. Dada la cantidad de desinformación vertida contra las huelgas, ya sean generales o de empresa, nos vemos en la necesidad de recordar que no es una mera actividad de protesta, sino un episodio de la lucha de clases, en el que los trabajadores ponemos toda la carne en el asador y debemos hacer todo lo que sea posible para ganarla.

3. Advertir de la creciente represión por parte del Estado contra trabajadores/as que participan en huelgas y conflictos laborales así como manifestantes y militantes revolucionarios en general. Llevamos unos años viendo a multitud de personas condenadas penalmente, muchas de ellas en prisión. Este hecho viene acompañado de una gran campaña por parte del Estado contra aquellas personas que han decidido luchar por una sociedad más justa al margen de los cauces políticos o sindicales supuestamente “oficiales”. Se nos acusa de causar disturbios, organizar huelgas salvajes, practicar extorsión contra las empresas o directamente de ser terroristas. Mientras tanto, en una época en la que la clase política estaba completamente desacreditada, surgen nuevos partidos y organizaciones “democráticas” para canalizar el malestar y la rabia de un amplio sector de la sociedad, haciendo una gran separación entre quienes aceptan las reglas de la democracia parlamentaria y quienes no, tachando de antisistema, violentos/as y terroristas a estos últimos.

Concretamente en el ámbito de la lucha laboral, también nos gustaría advertir de las maniobras de la patronal y el Estado para intentar neutralizar las huelgas, estableciendo nuevas y más estrictas regulaciones que impidan que éstas tenga incidencia en la economía. Quieren garantizar el “derecho al trabajo” y evitar lo que llaman “huelgas salvajes”, o lo que es lo mismo, ilegalizar la huelga como herramienta realmente efectiva.

4. Abrir un proceso de debate en el seno del movimiento libertario para afrontar este periodo represivo desde una óptica política. Somos conscientes de que la represión es una respuesta natural del sistema estatal capitalista contra aquellas personas que lo ponen en cuestión, y que son potencialmente amenazas. También somos conscientes de que la represión no busca anular a individuos concretos sino a prácticas colectivas, y por tanto abogamos por contestar colectivamente. Creemos que es hora de que dejemos claro que más allá de la inocencia o la culpabilidad individual, nuestros colectivos y organizaciones respaldan las acciones revolucionarias orientadas a conseguir una sociedad más justa, por las cuales estamos siendo juzgados y llevados a prisión.



¿Qué hemos hecho hasta ahora?

Desde noviembre del año pasado llevamos desarrollando una campaña en la línea descrita, a la que se han sumado colectivos, sindicatos y organizaciones anarquistas de todo el estado. La parte más visible ha sido la campaña de Boicot El Corte Inglés, la cual se puede seguir tanto en las webs y redes sociales de Acció Llibertària de Sants y la CNT-AIT de Barcelona, como en los hastags ‪#‎BoicotElCorteIngles‬ y ‪#‎lavagaquevolem‬ donde se puede comprobar hasta qué punto se ha extendido.

Ahora, con las nuevas fechas de juicio, relanzaremos la campaña con más fuerza si cabe para demostrar que aún hay gente que defiende la lucha en la calle y en los centros de trabajo.

Volem una vaga que faci que el capitalisme tremoli. I tu quina vaga vols?


 https://www.facebook.com/boicotelcorteingles/