Lucha sin líderes ni dirigentes






Lágrimas de sangre: Ningún presidente pasa hambre






«Autogestión y fábricas recuperadas, creando igualdad»


Con la participación de José Luis Carretero (Solidaridad Obrera), Conchi Piñeiro de la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) y Andrés Ruggeri (Programa Facultad Abierta de la Universidad de Buenos Aires sobre las fábricas recuperadas argentinas).

Las fábricas recuperadas por los trabajadores y las iniciativas autogestionarias constituyen una muestra real de como puede construirse una sociedad más allá del capitalismo. Y tenemos con nosotros a Andrés Ruggeri, experto en las recuperadas argentinas y del resto del globo y animador incansable de los Encuentros Internacionales "La ·Economía de los Trabajadores", un espacio de debate, autoformación y construcción de sinergias para todos los activistas comprometidos con la autogestión productiva más allá de cualquier frontera. No perdamos la oportunidad de charlar con él.






El juez condena a la joven insumisa electoral a 270 euros o 45 días de prisión


Nuria Zurita y su abogado piensan recurrir hasta lograr la absolución. No descartan acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos

La joven presentó un escrito a la Junta Electoral alegando objeción de conciencia y motivos ideológicos

La defensa advierte que debe ponerse en una balanza si la carta de derechos fundamentales, que recoge la libertad de conciencia, es inferior a la ley que ha condenado a la joven



Finalmente el juez ve culpable a la joven insumisa de Hervás de un delito electoral por no acudir a la mesa en las europeas de mayo de 2014. El Juzgado de lo Penal número 1 de Plasencia ha impuesto a Nuria Zurita una pena de 270 euros o 45 días de prisión si no paga (aunque no tiene antecedentes, sí tendría que cumplirlos si no abona la multa).

La sentencia impone una pena por debajo la ley, adaptada a la situación económica de la joven --está en paro y no recibe prestaciones--. Pero Nuria no se conforma con el resultado y recurrirá hasta lograr la absolución.

El pasado 25 de enero se sentó en el banquillo acusada de un delito por el que la Fiscalía le pedía una pena-multa de 4.800 euros o 8 meses de prisión.

Explica que no acudió a la mesa como vocal ejerciendo su derecho de objeción de conciencia. El motivo que esgrime, es que no comparte el sistema parlamentario, ni el modo en que se articula la Ley Electoral y las elecciones.

Crescencio Canelo, abogado de la joven insumida, ha transmitido a este diario que los argumentos utilizados por el juez pueden ser “razonados”, aunque la sentencia no es “razonable”. Por ello agotarán todas las vías legales hasta lograr la absolución. Hasta el Constitucional si es nececario, y en caso contrario a instancias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El letrado explica que en este caso el juez ha sobrepuesto una ley por encima de algo que viene recogido en la Carta Universal de Derechos Humanos: la libertad ideológica y de conciencia. En este caso, el derecho a objetar y no participar en un proceso electoral que la condenada no comparte.

Convicciones libertarias

La propia Constitución Española recoge el derecho activo de los españoles a ejercer su derecho al sufragio universal, a no hacerlo o votar en blanco o nulo. Nuria critica que ha sido condenada por no querer sentarse en una mesa, manteniendo su coherencia con sus convicciones ideológicas 'libertarias'.

Por ello la defensa advierte que debe ponerse en una balanza si la carta de Derechos Fundamentales, que recoge la libertad de conciencia, es inferior a la ley que la ha condenado. Una ley que fue marcada por otro lado hace 30 años, lo que a su juicio puede entenderse como “caduca y no acorde con la realidad social del momento en el que se producen los hechos".

Cabe recordar igualmente que en aquellas elecciones los periódicos remarcaban el caso de un hincha del Atlético de Madrid que tenía una entrada para ver la Final de la Champions. Se libró de ir a la mesa electoral tras presentar un recurso ante la Junta Electoral. Sus argumentos convencieron y fueron suficientes.

¿Qué dice la sentencia?

En su sentencia el juez no considera que los argumentos de Nuria estén por encima de un sistema democrático que recoge el derecho al sufragio y la participación de los españoles. Pero al mismo tiempo hace algunas reflexiones interesantes de analizar.

Reconoce el “desgaste y desprestigio” de algunas de nuestras instituciones, a causa del “comportamiento escasamente edificante de algunos de nuestros dirigentes políticos”. Algo que “repercute y redunda en una cuasi generalizada pérdida de confianza de la ciudadanía en un número cada vez más elevado de nuestros gobernantes que, a modo de onda expansiva, socava y erosiona la propia credibilidad en nuestro sistema de representación política”.

Una vez que reconoce el propio juez una falta de credibilidad de la ciudadanía hacia la clase política, argumenta que este estado de cosas “no puede servir de base para amparar y justificar actitudes de rebeldía o insumisión a los mandatos de una ley que, por definición, en un sistema democrático como el nuestro, es justa y precisamente, la expresión de la voluntad popular”.

Así apunta que no se puede justificar cuando el motivo esgrimido para apartarse del sendero marcado por la norma “razones de conciencia, materializadas en el albergue de una determinada ideología, escéptica respecto al sistema de representación política”. “Resulta difícilmente protegible, si se tiene en cuenta su abierta pugna con una de las mayores conquistas de una sociedad, como la española (que, huelga recordar, hasta épocas nada remotas, había estado obligada a permanecer de espaldas toda forma participación política), y que es la propia democracia, con su paradigma “un hombre, un voto”, que entrega al pueblo, con independencia del origen o la extracción de sus miembros, el poder para decidir sobre su propio destino”.

“No por tópico deja de ser menos verdad, que la grandeza de la democracia radica su capacidad para acoger o albergar bajo su manto, incluso las personas más críticas y beligerantes con ella, y ello aunque el propósito de los mismos no sea otro que el de cambiarla o, incluso, el de arrumbarla”. "De ahí que no considerándose el deber conculcado, a saber, la participación como miembro en una mesa electoral, como inconciliable con el motivo de conciencia o ideológico esgrimido por la inculpada"-

¿Qué piensa la joven?

Frente a este veredicto, Nuria Zurita deja claro que continuará hasta el final y que no comparte en absoluto el dictamen. Y es que comenta que ella no siente una desafección hacia la clase política. “No es por las corruptelas, sino por un sistema parlamentario que no comparto”. “Además el juez comenta que existen mecanismos para transformarlo desde dentro...”

El motivo que le llevó a no participar, completamente meditado y reflexionado, reside en que piensa que el poder está "ostentado por una minoría, por lo que el sistema no me gusta y no creo que funcione nunca". Define al poder como una “oligarquía”. “Mi desacuerdo no es solo contra las personas que están dentro, es con las instituciones en sí mismas, que son las que generan gente así”.

“No estoy de acuerdo con que la política se haga una carrera. La política es propia de cada uno cuando nos relacionamos con los otros. Esa es la política que yo busco y no la de 'una persona un voto'; eso es simplificar hasta el mínimo nuestra naturaleza política.

Así entiende que la política no es ir a votar una vez cada cuatro años, tiene que ser un gesto diario, habitual en la vida de las personas, en la forma de relacionarse, de vivir, y de practicarla con la gente más cercana, con la sociedad más cercana.

http://www.eldiario.es/eldiarioex/sociedad/condena-joven-insumisa-electoral-prision_0_480503014.html


El Trabajo: El robo de la vida



“¿Qué es el bombardeo al juez,
el secuestro del industrial,
el ahorcamiento al político, el disparo al policía,
el saqueo a un supermercado,
el incendio de la oficina del jefe,
el apiedramiento al periodista,
el abucheo al intelectual, la golpiza al artista,
frente a la alineación mortal de nuestra existencia,
el sonido del despertador demasiado temprano,
el atochamiento en el tráfico,
los bienes en venta alineados en los estantes?”


La alarma te despierta otra vez -demasiado temprano, como siempre. Sales del calor de tu cama hacia la ducha en el baño, te afeitas, cagas, te lavas los dientes o, si tienes tiempo, comes algunos huevos con pan tostado y un café. Sales volando para ir a luchar con el atochamiento o con las muchedumbres en el metro, hasta que llegas… al trabajo, donde te pasas el día realizando tareas que no eliges, en asociación obligada con otros involucrados en tareas parecidas, cuyo objetivo principal es la continua reproducción de las relaciones sociales que te obligan a sobrevivir de esta manera.

Pero esto no es todo. En compensación, recibes un salario, una suma de dinero que luego entregas en los centros comerciales o supermercados para comprar comida, ropa, artículos de primera necesidad y entretenimiento. Aunque a esto se le considera “tiempo libre” en oposición al “tiempo del trabajo”, es también una actividad obligada que garantiza en segundo lugar tu supervivencia. Su principal propósito también es reproducir el orden actual existente. Y para la mayor parte de la gente, el tiempo libre de esas restricciones es cada vez menor.

Según la ideología dominante, este modelo de existencia es el producto del contrato social entre iguales -esto es, iguales ante la ley. El trabajador, se dice, acuerda vender la fuerza de su trabajo al propietario a cambio de un salario acordado mutuamente. Sin embargo, ¿cómo puede ser libre e igualitario un contrato, si una de las dos partes tiene todo el Poder?

Si miramos desde más cerca el contrato, está claro que no es ningún contrato, sino la más violenta y extrema extorsión. Esto es más escandalosamente evidente en los márgenes de la sociedad capitalista, donde la gente que ha vivido por cientos (o miles, en algunos casos) de años a su propia manera, se encuentra con su capacidad para determinar las condiciones de su existencia, arrebatada por las máquinas aplanadoras, las motosierras, los equipos mineros, etc, de los amos del mundo.

Este proceso que se ha llevado a cabo a través de cientos de años, involucrando un descarado robo de tierra y de vidas a larga escala, aprobado y llevado a cabo por la clase dominante. Privados de los medios para determinar las condiciones de su existencia, no se puede decir, honestamente, que los explotados estén aprobando un contrato libre e igualitario con quienes les explotan. Esto es un caso de chantaje evidente.

¿Y cuáles son las condiciones de este chantaje? Los explotados son forzados a vender su tiempo de vida a sus explotadores a cambio de su supervivencia. Y esta es la verdadera tragedia del trabajo. El orden social del trabajo se basa en la impuesta oposición entre vida y supervivencia. El problema de cómo uno se las arreglará suprime el problema de cómo esta persona quiere vivir, y con el tiempo todo parece natural y uno reduce sus sueños y sus deseos a las cosas que con el dinero puede comprar.

Sin embargo, las condiciones del mundo del trabajo no solo se aplican a aquellos que trabajan. Uno fácilmente puede ver cómo, a partir del miedo de quedarse en la calle o el temor al hambre, la gente desempleada es atrapada por el mundo del trabajo al buscar un empleo. Más o menos lo mismo sucede con aquellos que viven de las ayudas del Estado, cuya supervivencia depende de la existencia de la burocracia de la asistencia social, incluso para quienes el evadir el trabajo se ha vuelto una prioridad, el centro de las decisiones de uno giran entorno a estafas, hurtos en tiendas, reciclando de la basura -todas las maneras de arreglárselas sin un empleo. En otras palabras, las actividades que podrían estar bien para sustentar un proyecto de vida se vuelven un fin en sí mismo, haciendo del proyecto personal de vida uno de simple supervivencia. ¿De qué forma se diferencia esto, realmente, de tener un trabajo?

Pero, ¿cuál es la base real del Poder detrás de esta extorsión que es el mundo del trabajo? Las leyes y los juzgados, las fuerzas policiales y militares, las multas y las prisiones, el miedo al hambre y a quedarse en la calle, por supuesto -aspectos reales e importantes de la dominación. Pero incluso la fuerza de las armas del Estado solo puede tener éxito al llevar a cabo su tarea a través de la sumisión voluntaria. Esta es la base real de toda dominación -la sumisión de los esclavos, su decisión de aceptar la seguridad de la miseria y de la servidumbre conocida, por encima del riesgo de la libertad desconocida, su voluntad de aceptar una supervivencia asegurada pero sin color, a cambio de la posibilidad de vivir realmente, lo cual no ofrece ninguna garantía.

Así, para acabar con nuestra esclavitud, para movernos más allá de los límites de la simple supervivencia, es necesario tomar la decisión de rechazar la sumisión; es necesario empezar a reapropiarnos de nuestras vidas aquí y ahora. Esto nos ubica, inevitablemente, en un conflicto con el orden social del trabajo en su totalidad. De esta forma, el proyecto de reapropiación de la existencia de uno debe ser también el proyecto de destrucción del trabajo. Cuando digo “trabajo” no me refiero a la actividad en la que una persona crea los medios para su propia existencia (la cual idealmente nunca estaría separada de la vida de uno y del hecho de vivir) sino más bien a una relación social que transforma esta actividad en una esfera separada de la vida de esa persona, poniéndola al servicio del orden dominante de tal forma que esta actividad deja de tener relación directa en la creación de su propia existencia. En vez de eso solo se le mantiene en el campo de la simple subsistencia (a cualquier nivel de consumo) por medio de una serie de mediaciones en las que la propiedad, el dinero y el intercambio de mercancías están entre los más importantes. En el proceso de recuperación de nuestras vidas ese es el mundo que debemos destruir, y esta necesidad de destrucción hace de la reapropiación de nuestra existencia, junto con la insurrección y la revolución social, un solo proyecto.



La Fiscalía rebaja a la mitad la multa que pide a la insumisa electoral de Hervás


La Fiscalía ha rebajado a la mitad la multa que solicita para Nuria Zurita, la joven de Hervás que ha sido juzgada este lunes en el tribunal de lo Penal de Plasencia por no haberse presentado a la mesa electoral de la que formaba parte en los comicios europeos de mayo de 2014.

La Fiscalía pide ahora 16 meses de multa a razón de cinco euros diarios (2.400 euros en total), en vez de diez euros cada día, que si no pagara tendría que penar con ocho meses de cárcel; además ha propuesto como novedad esta acusación pública la atenuante de dilación indebida en el proceso judicial.

Por su parte la defensa ha pedido la libre absolución para esta joven madrileña afincada en Hervás , se ha sumado al atenuante de dilación indebida, y ha esgrimido la libertad de conciencia que le llevó a un "estao de necesidad".

La joven fue convocada como primera vocal a una mesa electoral con motivo de la celebración de las últimas elecciones europeas.  Tras recibir la convocatoria, registró en el Ayuntamiento de Hervás un escrito de excusa en el que alegaba objeción de conciencia por motivos ideológicos y morales.

La Junta Electoral de Zona de Plasencia desestimó su petición y la instó a comparecer el 25 de mayo de 2014 para formar la mesa electoral, una comparecencia que no se produjo y por lo que ha sido juzgada hoy, acusada de un delito electoral.





Durante la vista de este lunes, Nuria Zurita ha reconocido que es consciente de haber desobedecido la ley pero ha argumentado que su "pensamiento libertario" le impide formar parte de una mesa electoral y que, por lo tanto, debería primar su libertad ideológica antes que los preceptos de la Ley electoral.

En declaraciones a los periodistas, Zurita ha subrayado que volvería a hacer lo mismo porque "el conflicto ideológico que me supone ir a una mesa electoral va a seguir siendo el mismo".

De igual forma ha anunciado que en el caso de que la sentencia le sea desfavorable recurrirá en todas las instancias posibles "y no por la pena económica, sino porque sigo pensando que soy inocente".

Durante la vista, alrededor de un centenar de personas se han concentrado a las puertas de los Juzgados de la capital del Jerte para pedir la absolución de Nuria Zurita.

http://www.eldiario.es/eldiarioex/Fiscalia-rebaja-insumisa-electoral-Hervas_0_477353201.html



Relacionado:
http://www.eldiario.es/eldiarioex/sociedad/insumisa-Hervas-enfrenta-prision-electoral_0_476303302.html

http://elcomercio.pe/mundo/actualidad/elecciones-portugal-pueblo-entero-se-niega-votar-noticia-1873568


Recuperar el trabajo como campo de batalla


El pasado mes de diciembre, los/as compañeros/as del colectivo Equilibrismos publicaron un extenso artículo en torno a las posibilidades y las nuevas perspectivas de las luchas en el ámbito laboral. Nos ha parecido un texto muy didáctico, y es por ello que publicamos una serie de extractos del mismo. Igualmente, os dejamos el enlace al artículo completo: www.diagonalperiodico.net/blogs/equilibrismos/recuperar-trabajo-como-campo-batalla.html. Esperemos que os esa útil.



Recuperar el trabajo como campo de batalla

Quizás uno de los aspectos más destacados del 15M y de las luchas que lo siguieron es su manifiesta incapacidad de penetrar en los centros de trabajo y de permear las luchas que en ellos se desarrollan. Salvando el caso, muy particular por otra parte, de las mareas verde y blanca, el período post15M no se ha caracterizado por un aumento destacado de las luchas laborales. Las más llamativas, como por ejemplo Panrico o Coca-Cola, han afectado a sectores industriales con una fuerte sindicalización y han seguido unos parámetros bastante “clásicos”. Sin embargo, es evidente que dichos ejemplos (entre otros) no son extrapolables a la realidad de muchos trabajadores, cuyas condiciones son completamente diferentes. Mención aparte merece el caso de la huelga de técnicos de Movistar, que presenta aspectos novedosos y tremendamente interesantes.

Cambios en la estructura productiva

Es evidente que en los últimos 40 años, desde la crisis de los 70, el capitalismo se ha reorganizado a lo largo y ancho del mundo. Buena parte del sector fabril se ha trasladado a países como China o India y en consecuencia se ha reducido en Europa y Estados Unidos, a pesar de que incluso aquí no existe tal desaparición, sino que se ubica en áreas periféricas previamente no industrializadas.

Donde quizás sí se encuentran menos fábricas es en las grandes ciudades, hablando, en nuestro caso, de Madrid o Barcelona, donde han desaparecido los famosos cinturones industriales. En el caso concreto de España, a esto se le suma el enorme desarrollo que ha visto el sector servicios, que implica en la mayoría de los casos plantillas pequeñas -tal como muestra la creciente presencia de la pequeña y mediana empresa en el PIB español-, estructuras paternalistas, precariedad laboral, temporalidad o la circulación de trabajadores entre unas empresas y otras… Se ha hablado mucho de cómo estas nuevas características del trabajo dificultan el desarrollo de la identidad de un puesto de trabajo o sector específicos. Por otro lado, estas transformaciones obligan a que las huelgas que se realizan sean de cara al público. Esto último se aprecia especialmente en sectores como el metro o los transportes en general, en los que la huelga afecta a un gran número de personas (en su mayoría trabajadores) que, en principio, no estarían relacionadas con la empresa pero que sí entrarían en juego en el conflicto como usuarios o demandantes de servicios, lo que pone límites materiales claros para la percepción de dichos conflictos como parte de las luchas de una misma clase y, por tanto, para el establecimiento de complicidades y solidaridades con las mismas. La incapacidad y dificultad de establecer dichos lazos de complicidad y solidaridad, ya sea por aislamiento o abandono de las grandes centrales sindicales, entendemos que puede ser uno de las primeras tareas a atajar.

Cultura neoliberal

Además de lo descrito arriba, una de las principales problemáticas a las que se enfrenta el actual mundo del trabajo es que la implantación de la cultura neoliberal, la cual constituye una especie de sentido común o cosmovisión, que ha desplazado a la cultura de clase a un aparente plano nostálgico y solo de interés para los círculos militantes. Se han roto los lazos sociales que la identidad de clase aseguraba.

Por supuesto, la imposición de esta cultura neoliberal no es, ni mucho menos, independiente de las transformaciones productivas a las que hacíamos referencia en el apartado anterior. Al contrario, se ha establecido entre ellas una relación sinérgica que ha facilitado la imposición de ambas. Esta aceptación de la cultura neoliberal no se ha dado por sí sola, sino que ha formado parte de un juego discursivo en que se trata, y se logra, convencer a todo el mundo de que el capitalismo no es solo el único, sino también el mejor de los mundos posibles. El discurso se desarrolla en torno a la figura del empresario, representado como alguien que arriesga, que también sufre, que aporta. Además, nos es prometida la posibilidad de promoción, de convertirnos en empresarios, o emprendedores, mediante el trabajo duro y la originalidad. Esta idea y esta propaganda son una provocación obscena, como si más de 200 años de explotación hubieran estado solo justificados y sustentados en tener ideas brillantes.

De hecho, no hay más que ver el discurso, no ya de nuevos partidos de tipo liberal-demócrata como Ciudadanos, sino incluso de Podemos, codigosen lo referente a la reactivación económica, y el papel crucial del pequeño y mediano empresario en la generación de empleo para darse cuenta de cómo ha llegado a calar este “sentido común” a nivel social. Si sumamos este discurso al contexto socioeconómico en que se da, esa época del bienestar en la que era posible creérselo, nos da como resultado la desactivación de las luchas laborales y la identidad de clase.

El papel de los sindicatos

No son pocos los que señalan que, cuando el sindicalismo mayoritario comienza a usar la huelga general política, se produce un punto de inflexión en las estrategias desplegadas en el mundo del trabajo. Se pasa del concepto más clásico del movimiento obrero de huelga general como producto de la acumulación progresiva de conflictos laborales concretos, o sea, la extensión de las huelgas por contagio, imitación o solidaridad, a un modelo por el cual digamos que en lugar de este sistema de abajo a arriba, sucede de arriba abajo. Antes, la reproducción de huelgas en centros de trabajo distintos era fruto del convencimiento de que si hay un problema laboral aquí es muy posible que en otro centro suceda el mismo. Hoy, las huelgas generales suelen convocarse en relación con una ley y no tanto con las condiciones laborales concretas. Así quedan invisibilizados muchos procesos de lucha, debido a que las huelgas no inciden en los problemas cotidianos de los centros de trabajo.

¿Qué representan las huelgas generales para CCOO y UGT? Su participación en los Pactos de la Moncloa sella la dedicación exclusiva de las grandes centrales sindicales a la gran empresa. La Ley Orgánica de Libertad Sindical (LOLS) establece que la representación de los sindicatos depende única y exclusivamente del número de delegados de empresa.



Más allá de CCOO y UGT

Hemos visto en los últimos años como las grandes centrales sindicales dejan de lado a toda la pequeña y mediana empresa, ya que son en buena medida ajenas a las dinámicas de representación e influencia de delegados sindicales, por lo que queda un vacío en estos centros de trabajo. La falta de representación sindical, unido al discurso neoliberal, hace que las luchas que se dan en estos espacios pequeños pierde la perspectiva común, inscrita en la lucha de clases, y se percibe como un problema que le pasa a una persona o grupo de personas y que mañana pueden dejar de tenerlo.

Es precisamente en estas pequeñas y medianas empresas donde el marco legal tiene menos importancia en la práctica. Se trabaja el doble de horas de las establecidas por contrato, cuando lo hay, se asumen responsabilidades ajenas al contrato, no se respetan las condiciones de seguridad, hay retrasos o incumplimientos de pago, etc. Se trata del sector más ligado a la precariedad laboral. No obstante, sin la aceptación de los mecanismos sindicales de la LOLS no existe la mínima herramienta de defensa legal.

¿Nuevos planteamientos?

Nos parece fundamental tratar de entender que, a diferentes tipos de asalariados y asalariadas, una verdadera multiplicidad de formas de trabajo, diferentes formas de lucha. Esto no es sólo un ejercicio voluntarista, sino que creemos que refleja una tendencia histórica en el capitalismo, una tendencia histórica a la que hay que saber enfrentarse.

No es que todo en el mundo del trabajo haya cambiado, que ya nada de lo anterior valga o que todos los planteamientos deban ser nuevos. En absoluto. Sirvan como ejemplo dos desplazamientos que creemos claves, uno de ellos es lo que comentábamos sobre el mundo fabril, que no desaparece sino que se desplaza a la periferia, en sus diversas escalas regional, estatal y mundial. La carga de trabajo de la industria aeronáutica se ha trasladado a Andalucía y el trabajo de la industria del automóvil a zonas no metropolitanas de Barcelona.

El otro desplazamiento sería la entrada en el mercado laboral de aquellas labores relacionadas con los cuidados que hasta ahora no habían sido mercantilizadas de manera sistemática porque eran las mujeres quienes las realizaban sin una remuneración económica. Entender que este cambio trae consecuencias en la estructura laboral es también clave. Por ejemplo en el caso de una mujer que limpia una casa y cuida los niños de una familia donde tanto la madre y el padre trabajan, dichos padres se convierten en los empleadores de la cuidadora. Si añadimos el matiz de que suelen ser mujeres migrantes quienes hacen esta labor, tenemos en muchos casos como resultado de la ecuación, salarios muy bajos, dificultades a la hora de reclamar derechos, una diferenciación clara entre una clase trabajadora autóctona y otra migrante y una desvalorización generalizada de su labor. Por dichas razones las prácticas de lucha se han desplazado más allá del sindicalismo clásico y han surgido organizaciones como “Territorio Doméstico” que además de tener un claro objetivo de defensa de los derechos laborales, tiene una marcada tendencia feminista e internacionalista.

Por último, a todo esto hay que añadir que la situación económica apunta a una situación de  crecimiento sostenido del desempleo crónico y al subempleo permanente, especialmente para los sectores más desfavorecidos del proletariado. De esta forma, el foco del problema ya no solo está el trabajo en sí, sino que debe atender también a estas situaciones.

Algunas propuestas

Las transformaciones que hemos indicado señalan dos claros frentes de lucha: el de la reorganización material de la acción colectiva en el mundo laboral y el de empujar en el terreno discursivo (por así decirlo). Obviamente, no tiene sentido considerarlos frentes estancos sino que, al contrario, sólo las victorias en cada uno de los terrenos nos permitirán avanzar en el otro. 

En lo que respecta al neoliberalismo como cultura, como modo de percibir y entender el mundo, creemos que es necesario oponer la idea del apoyo mutuo, de lo común y marcar claramente las diferencias de clase existentes. No ceder al discurso del emprendedor, del individualismo, de “las PYMES crean empleo” y todo eso. ¿Cómo? No tenemos claro hasta qué punto es posible revertir esto desde la propaganda (sean jornadas y carteles minoritarios o tertulianos en La Sexta Noche), aunque este sea un mensaje que haya que seguir lanzando. Nosotros creemos que la derrota de ese discurso y la extensión de uno basado en la solidaridad de clase y el apoyo mutuo van a estar muy ligados a que se consigan más pequeñas (y grandes, claro) victorias en el ámbito de lo laboral. Es decir, tomando como ejemplo la lucha de la vivienda, creemos que serán los enfrentamientos cotidianos y una dinámica ascendente de victorias en este terreno las que crearán las condiciones para que un discurso contrario al sentido común neoliberal dominante pueda imponerse a escalas cada vez mayores.

En cuanto a la reorganización material de la acción colectiva, dentro de Equilibrismos hay dos posturas más o menos diferenciadas. Por un lado, una defiende una recuperación de un sindicalismo de base (en tanto que lucha específica en el ámbito laboral) aun asumiendo que son necesarias transformaciones en sus formas de organizarse y de luchar para adaptarse a las nuevas (y no tan nuevas) transformaciones productivas. La otra postura apuesta por el modelo de las redes de solidaridad, una organización de la solidaridad de clase más integral, en el sentido de que pretende agrupar territorialmente luchas laborales, por la vivienda, migración, pero también estructuras autoorganizadas como las despensas colectivas o, si fuesen necesarias, las clínicas autogestionadas.

Vemos importante recalcar que, sea como sea, las luchas laborales deben reconocer e incorporar aquellas actividades históricamente dejadas de lado por no ser consideradas productivas, pero que son imprescindibles para la vida y para el modelo de producción, como los cuidados, que sustancialmente recae sobre el cuerpo de las mujeres. No sólo eso, la tradicional masculinización del mundo laboral más clásico, al que, por procedencia e implantación, se encuentran tremendamente asociados los sindicatos, sean oficiales como minoritarios, hacen de ellos un terreno propicio para las actitudes machistas y paternalistas, como tantas veces han señalado muchas compañeras.

Por seguir con la analogía con la lucha por la vivienda, nos parece de lo más necesario hacer énfasis en aquellos aspectos que más unan, como es el caso de las hipotecas o, ahora, los alquileres. En el terreno laboral, el número de horas trabajadas, las horas extras no pagadas o la reivindicación de un salario mínimo determinado (siguiendo el ejemplo del FightFor15 estadounidense) podrían ser puntos en común sobre el que asentar futuros conflictos.

En este sentido sería interesante la introducción luchas por la mejora de las condiciones laborales que fueran más allá de aquellos que van a ser despedidos, que no reciben su salario o que trabajan más de las horas que cobran, es decir, incluir en la lucha laboral a aquellos que “gozan” de una aparente estabilidad. Esto sería las mejoras de las condiciones de trabajo concretas: disminución de horario con mantenimiento de salario, mejora de las condiciones de seguridad y EPIS, sistemas de compatibilización con la vida, etc. Esto supone tensar desde todos los puntos las contradicciones de la lucha de clases en el mundo laboral, evitando la división entre trabajadores estables y trabajadores parados o de segunda.

Otro punto a tener en cuenta es que la vivienda ha tenido a su favor que ha podido señalar fácilmente al enemigo: los bancos, sin que hubiera lugar a dudas y sin entrar en disquisiciones de si el banquero arriesga o si también sufre. En el mundo laboral, sobre todo teniendo en cuenta la estructura de pequeña y mediana empresa y la implantación de la cultura neoliberal de la que hemos hablado, es esperable que se planteen temas que apelen al “pobrecito empresario”, a que el “también tiene familia”, que son “los que crean empleo”, bla, bla, bla… que habrá que plantearse de antemano cómo manejar y afrontar sobre el terreno, pero si se consigue un foco de atención común, pueden contrarrestarse sus efectos.



El sabotaje es una pasión



La contratertulia


La contratertulia  92, 28 de diciembre del 2015. Programa radiofónico online desde Radio ELA Madrid.

El trío cagaleras en un ejercicio sin par de periodismo independiente contra el poder vigente, castigo de poderhabientes, esclavistas y usureros. Sacan a colación diferentes asuntillos como la cena para pordioseros de la Madre Carmena, el continuo genocidio de migrantes, el monstruo Erdogán mata y mata en Turquía, la nocividad de los bancos de alimentos, y más.

Escuchar: http://www.radioela.org/La-contratertulia-92-28-dic-2015.html

Nuevo llamamiento a la insumisión a las mesas electorales





A partir del próximo 20 de noviembre comenzará a ponerse en marcha la maquinaria conscriptiva que lleva aparejado todo proceso electoral del actual sistema parlamentario-partitocrático. A partir de ese día, en los distintos ayuntamientos comenzarán a realizarse los sorteos por los que se designarán a las 500.000 personas (entre titulares, primeros suplentes y segundos suplentes) a quienes se tratará de obligar —bajo la amenaza de sanción— a acudir a la constitución de las mesas electorales de las elecciones generales del próximo 20 de diciembre.

Desde este blog por el Des-Censo electoral queremos hacer un nuevo llamamiento a la rebelión, para que nos neguemos públicamente a cumplir con esa obligación impuesta por el Estado (eso y no otra cosa significa «conscripción»). Como en convocatorias anteriores, nos volvemos a comprometer a dar una mínima cobertura y apoyo a las personas que estén dispuestas a dar ese paso para impulsar el carácter colectivo que defendemos para la insumisión al censo electoral.

Si bien en el blog se detallan claramente los riesgos que se asumen con la práctica de esta desobediencia civil (que todo el mundo debe conocer antes de dar el paso), también queremos reseñar que la inmensa mayoría de las personas que practicamos la insumisión al censo en las pasadas elecciones europeas de 2014 aún no hemos recibido notificación judicial alguna (los casos de quienes sí la han recibido están detallados en el propio blog), lo que parece un primer resultado del fuerte aumento del número de personas que nos declaramos insumisas a ese proceso. Parece evidente que cuantas más personas nos animemos a hacerlo más difícil será intentar reprimir a las desobedientes, y más probable el posible «efecto» contagio de la desobediencia.

Por todo ello, como dice el tríptico informativo  «Si te mandan una carta…», (recomendamos que lo curiosees para que conozcas los casos de insumisión al censo electoral que se han dado hasta la fecha y algunas de las razones alegadas, curiosidades relacionadas, etc.) puedes encontrar información detallada de cómo practicar la desobediencia al nombramiento a mesa y de las posibles medidas represivas que se pueden tomar contra ti, así como numerosas ideas y propuestas para hacerlas frente (e intentar así darles la vuelta) en caso de que lleguen a practicarlas.
Porque  ha llegado el momento de unir públicamente nuestras voluntades insumisas, practicando mediante la desobediencia civil el Des-Censo electoral, hasta hacer inaplicable tal obligación, dando con ello otro paso más en la recuperación de nuestra capacidad para ser nosotras mismas quienes protagonicemos el «gobierno del pueblo».

https://descensoelectoral.wordpress.com/2015/11/14/nuevo-llamamiento-a-la-insumision-a-las-mesas-electorales-ante-las-elecciones-del-20-de-diciembre/




Argumentos anarquistas del abstencionismo activo


Argumentos anarquistas del abstencionismo activo. Esta charla la daremos en tres barrios de Madrid:

[CARABANCHEL] Domingo 13 de diciembre, a las 19h, en el CSOA La Gatonera (C/Valentín Llaguno nº32 ; <metro> Oporto)

[CIUDAD UNIVERSITARIA] Jueves 17 de diciembre, a las 13h, en el hall de la Facultad de Geografía e Historia de la UCM (<m> Ciudad Universitaria ; autobús EMT: G)

[VALLEKAS] Viernes 18 de diciembre, a las 19h, en el CSOA La 13/14 (C/Párroco Don Emilio Franco nº59 ; <metro> Nueva Numancia)




No hay pastilla del días después en las urnas



Monográfico contra las elecciones (JJ LL MADRID)




Leer / descargar:  https://juventudeslibertariasmadrid.files.wordpress.com/2015/12/novotes1web.pdf

El trabajo en la visión anarquista




Continuamos repasando la tradición anarquista, con el análisis de conceptos primordiales, para evidenciar el carácter inequívocamente social de las ideas libertarias; inclusive, como veremos en otra ocasión, sus vertientes más radicalmente individualistas. 




Los expertos señalan los distintos sentidos que tiene la noción de trabajo, siendo uno de ellos la idea de "realización humana". Bakunin no diferenciaba al hombre del resto de las especies y quería ver la "necesidad" de vivir trabajando como ley de vida; para el anarquista ruso, el trabajo es garante de la existencia y del desarrollo pleno del hombre. Si algo nos diferencia de los animales es nuestra inteligencia progresiva, por lo que también nuestra capacidad productiva puede serlo. El momento en que el trabajo se hace humano, para el anarquista ruso, es cuando no solo satisface las necesidades fijas y limitadas de la vida animal, sino también las necesidades sociales e individuales del ser pensante y hablante "que pretende conquistar y realizar plenamente su libertad". Esta ingente tarea, que Bakunin define como "ilimitada" corresponde, no solo al desarrollo intelectual y moral del hombre, también forma parte del proceso de emancipación material. Esa liberación de algunas ataduras naturales (hambre, dolor, clima, dependencia del medio...) es liberación parcial del miedo inherente a la existencia animal, algo que tiene una función positiiva al actuar como motor de esa lucha perpetua. Bakunin también quería ver, como continuación a ese miedo existencial, el fundamento de la religión. Es posible, como creemos que sostienen los científicos, que seamos el mismo "animal" que hace decenas de miles de años, y aunque podamos dudar de la mejora intelectual y moral que puede haber tenido el ser humano en ciertos aspectos, el potencial para progresar en todos los ámbitos y para transformar el medio siguen siendo enormes (otra cosa, parece, la voluntad o posibilidades para hacerlo según el contexto en que nos encontremos).

Otro sentido de la noción de trabajo es el "acto de explotación", claramente censurable para las propuestas anarquistas siempre con una idea equitativa en el horizonte. La idea de "trabajo colectivo" se encontraba en Proudhon, el cual denunciaba que esa fuerza proveniente de la labor conjunta de los trabajadores suponía un plus que nunca se reconoce en el salario. En ¿Qué es la propiedad?, recordará que el capitalista obtiene sus ganancias "porque no ha pagado esa fuerza inmensa que resulta de la unión y de la armonía de los trabajadores, de la convergencia y de la simultaneidad de sus esfuerzos". Otra acepción del término "trabajo" podría ser la que alude a su lado optimista y "agradable", y que puede ser muy bien acogido por la tradición anarquista. Kropotkin consideraba el bienestar como el más grande estímulo para el trabajo, si entendemos aquél como la satisfacción de nuestras necesidades físicas, artísticas y morales. El autor de El apoyo mutuo veía en el trabajador "libre", en oposición al trabajador asalariado, el más capaz de aportar una mayor dosis de energía e inteligencia y de realizar una tarea auténticamente productiva. Resulta claro que se vincula trabajo agradable con trabajo en libertad, y un contexto de explotación con todo lo contrario. Leticia Vita, en su trabajo "Trabajo y salario" incluido en el libro El anarquismo frente al derecho, nos recuerda que la diferenciación entre trabajo manual y trabajo intelectual, y la retribución de salarios y de condiciones de trabajo al respecto, resulta una de las mayores controversias presentes en la sociedad capitalista, lo cual supone que se eluda el manual utilizando posiciones de poder. Bakunin denunciaba ya la falta de tiempo de ocio, crucial para el desarrollo en los diferentes ámbitos, de la clase trabajadora y su condena a un trabajo físicamente esforzado, que podía deteriorar la salud e imposibilitaba la armonía en otros aspectos. Kropotkin también se pronunciará en términos parecidos y mostrará el deseo de las clases humildes de escapar de ese infierno del trabajo manual (tantas veces, sin más salida aparente que convertirse en explotador). Por lo tanto, forma parte también de la tradición ácrata el romper con esa división entre trabajadores manuales y trabajadores intelectuales.

Respecto a la noción de "salario", la visión anarquista tratará de denunciar la falta de equidad da la idea de retribución. Proudhon veía al trabajador asalariado como un deudor permanentemente insolvente, obligado a la subsistencia presente y futura a través del salario, y al propietario como un acumulador ilegitimo de un capital apropiado, que reclama el cobro también de manera perpetua. Kropotkin niega cualquier valoración monetaria del trabajo, del tipo que fuere, realizado a la sociedad; quería observar una complejidad en la sociedad industrial y una relación entre trabajo individual y colectivo, pasado y presente, que imposibilitaría dicha medición de la retribución. Es conocido que las propuestas clásicas anarquistas, a propósito de la organización económica, pasan por el mutualismo, el colectivismo y el comunismo. El mutualismo de Proudhon niega la propiedad privada, origen de la explotación y de la desigualdad, pero considera la posesión individual como la condición de la vida social; el derecho de ocupar la tierra sería igual para todos, con lo que los poseedores se multiplicarán sin que se estableza la propiedad; si el trabajo humano resulta de una fuerza colectiva, toda propiedad se vuelve colectiva e indivisible; si el valor de un producto resulta del tiempo y del esfuerzo que cuesta, los productos tienen iguales salarios; los productos se compran exclusivamente por los productos, la condición del cambio es la equivalencia (en su precio de costo), por lo que no hay lugar para el lucro y la ganancia; la libre asociación, con la premisa de la equidad en los medios de producción y la equivalencia en los intercambios, es la forma justa de organizar la sociedad. El colectivismo, sostenido por Bakunin y adoptado por la corriente antiautoritaria de la Primera Internacional, considerará que la tierra y los medios de producción deben ser comunes, pero el fruto del trabajo será retribuido entre los productores según el esfuerzo de cada uno. Por último, el comunismo libertario aspirará a suprimir cualquier forma de salario gracias a la abundancia productiva (medios de producción comunes, y también los objetos de consumo). Se niega en esta forma comunista cualquier valoración del trabajo según el costo social de la formación del trabajador (algo inviable por los diversos factores en juego) y se demanda que haya un reparto según las necesidades de cada persona.

Son tres visiones económicas diferentes, muchas veces cuestionadas desde las distintas posiciones libertarias, pero que pueden aportar elementos novedosos al día de hoy en un panorama injusto y acomodaticio. Por muchos logros que haya habido en el último siglo y medio, vivimos en un mundo que continúa actuando bajo las premisas de la explotación y del reparto sin equidad, y que continúa utilizando como motor el autoritarismo (justificado, tantas veces, en la tutela). Estas propuestas anarquistas clásicas han servido de raigambre a otras modernas como es el caso de la economía participativa, clara alternativa al capitalismo y al socialismo de mercado, promotora de consejos de productores y de consumidores, en los que cada miembro tiene voz en las decisiones. Estos mismos consejos serían los encargados de decidir la retribución de cada trabajador. Descentralización, alternancia en la tareas, ruptura con la burocracia y con la división del trabajo intelectual y manual, acceso a la participación de todos en los diversos ámbitos..., son propuestas más o menos novedosas, aunque demandan creatividad, imaginación y, sobre todo, un punto de partido equitativo y solidario.

Por: Capi Vidal

http: //reflexionesdesdeanarres.blogspot....uista.html


La belleza está en la acción


Cartel apartidista para la contracampaña electoral de 2011, promovida por la Asamblea general de Sol



Encontrado en:
http://lagransuciedad.blogspot.com.es/

“Spec”: solicitud de trabajo gratis a modo de prueba



Parece coña pero no lo es. Ciertos empresaurios de tres al cuarto aprovechan la actual coyuntura laboral para conseguir servicios profesionales a coste cero, recurriendo a excusas archiconocidas tales como “no te abonaremos nada, pero tu trabajo tendrá una visibilidad impagable en nuestra revista” o “este servicio será de prueba; si nos convences, te tendremos en cuenta en el futuro”. En el sector del diseño gráfico esto es una auténtica lacra, pero otros sectores también se ven afectados por el “spec”, que en castellano quiere decir algo así como “solicitud de trabajo gratis a modo de prueba”. Pues bien, cierta agencia de publicidad ha producido un simpático vídeo con la pretensión de concienciar a los trabajadores sobre estas prácticas aberrantes. En dicho vídeo se nos muestra la reacción de diversos profesionales ante un tipo que les requiere trabajar gratis utilizando los pretextos mencionados arriba… prestad atención:

Viva la clase media




El 80% de los españoles cree que pertenece a la clase media, pero solo el 50% se puede considerar como tal según criterios económicos. Este domingo en 'Salvados', Jordi Évole intentará averiguar cómo se ha desprestigiado a la clase obrera tanto desde el poder político como desde los medios.

En este nuevo programa de 'Salvados', Évole entrevistará al escritor británico Owen Jones, que con sus obras intenta explicar cómo se ha desprestigiado a la clase obrera tanto desde el poder político como desde los medios.

Jones cree que "nos han convencido de que no queda clase trabajadora y los que quedan son unos vagos y delincuentes". Este desprestigio, asegura el inglés, se inició con la llegada al poder de Margaret Thatcher, que "quería acabar con el sentimiento solidario de clase" y consiguió que "los problemas sociales fueran percibidos como problemas individuales".

'Salvados' también preguntará a distintos ciudadanos a los que cuesta llegar a fin de mes por las razones que les llevan a votar al PP.

Mercè Oliva, profesora de comunicación de la universidad Pompeu Fabra, explica en el programa cómo los medios contribuyen a consolidar este discurso, difundiendo estereotipos sobre la clase trabajadora.

Évole entrevista también a Juan Manuel Martínez Morala, el sindicalista gijonés que inspiró la película 'Los lunes al sol', para preguntar sobre el papel actual de los sindicatos. Martínez Morala afirma que "los sindicatos están desaparecidos, ya no se reivindica; parece que no haya problemas. CCOO y UGT han dejado de ser los defensores de la clase trabajadora"

Ver programa: aquí

El Precio de la Transición



Cuarenta años después de la muerte del dictador Francisco Franco, la Transición sigue llena de tabúes que desvelaremos con Gregorio Morán, referente del periodismo crítico. Akal, la editorial que rescató su último libro de la censura de Planeta ( El Cura y los Mandarines. Historia no oficial del Bosque de los Letrados), reedita ahora El Precio de la Transición, una crónica mordaz e incisiva de nuestro tiempo en la que incluye lo omitido en su primera edición.



Seguiremos viajando en el tiempo y la historia a través de una brillante y divertida serie hecha en España que acaba de recibir un merecido Premio Ondas y cosecha : El Ministerio del Tiempo será la protagonista de Hablemos en Serie, nuestra sección seriéfila donde contaremos con uno de sus creadores, Javier Olivares y con Concepción Cascajosa, coordinadora de Dentro del ministerio (Léeme Libros), obra para entender los entresijos de la serie que ha despertado el fenómeno fan con legiones de ministéricos.

Un caballito de madera se mantiene en movimiento


Hemos elegido esta frase por la necesidad de dejar patente sensaciones que murmuran en nuestras cabezas, que rondan nuestros pensamientos... la imposibilidad de transformación social a partir del consabido "asalto institucional" para hacer frente y materializar, parafraseando a Durruti en su aniversario de muerte, el mundo nuevo que llevamos en nuestros corazones y, sobre todo, las ruinas que tendremos que reconstruir tras la debacle de la nueva socialdemocracia.
No obstante, allí seguiremos en pie y con los puños fuertemente apretados.



La fábrica autogestionada Vio.Me ante su posible desalojo


La fábrica autogestionada Vio.Me carga contra Syriza ante su posible desalojo



El colectivo de trabajadores, que controla la factoría desde 2013, se enfrenta a su posible desalojo. Acusan a Tsipras de abandonarlos a los designios del sistema judicial y piden solidaridad internacional.

Los trabajadores de Viomijanikí Metaleftikí (Vio.Me), una fábrica de materiales de construcción ubicada en Tesalónica (Grecia), se enfrentaron en 2011 al abandono de las instalaciones por parte de sus empleadores tomando el control de la empresa y poniéndola en marcha de forma autogestionada y horizontal. Casi tres años de trabajo, desde 2013, hicieron de ella de una experiencia consolidada de fábrica bajo control obrero, la primera de Grecia. Pero ahora, la plantilla se enfrenta a un nuevo reto.

“Como resultado de la batalla legal emprendida contra el colectivo de trabajadores de Vio.Me, un administrador designado por el Estado griego –cuyo Gobierno está en manos de Syriza– está organizando una serie de subastas con la intención de liquidar la parcela de terreno en la que se encuentra la fábrica”, apuntan desde la factoría. Dicha venta allanaría el terreno legal para el desalojo de la fábrica.

Tanto la plantilla como la asamblea de la red de solidaridad con Vio.Me, formada en 2013, han decidido plantarse y defender las instalaciones a toda costa. Para aumentar su capacidad de presión, ambas asambleas han hecho un llamamiento para obtener apoyos organizando una semana internacional de solidaridad que tendrá lugar del 17 al 24 de noviembre, en la que dan la bienvenida “a todos los actos internacionales de solidaridad, especialmente los que impliquen acción directa no violenta en las embajadas griegas de todo el mundo”.

Las demandas de la plantilla comienzan por la legalización de su actividad, para lo cual piden la expropiación de la fábrica y su concesión al colectivo, con el fin de que esta sea autogesionada por el mismo en forma de cooperativa. Asimismo, los trabajadores ya ha anunciado su intención de bloquear, con el uso de la acción directa, la primera subasta, programada para el próximo 26 de noviembre.



El abandono de Syriza

El colectivo de trabajadores, mediante un comunicado, ha lanzado duras críticas al Gobierno de Syriza. En el texto, aseguran que entre las fuerzas políticas y sociales que apoyaron su lucha se encontraba Syriza, recordando que incluso el actual primer ministro, Alexis Tsipras, sustentó su movilización “mediante de declaraciones y compromisos para una solución inmediata de la cuestión del funcionamiento de la fábrica”. Ahora, los trabajadores acusan al Syriza de ser abandonados “a las maquinaciones del sistema judicial, el mismo sistema que, a pesar de haber condenado a la expropietaria de Vio.Me Christina Philippou a años de prisión, le permite caminar libre, supuestamente para hacer servicio comunitario”.

Los terrenos donde se encuentran actualmente las instalaciones se subastarán en cuatro sesiones semanales, que comenzarán el próximo 26 de noviembre. Dicho espacio está fragmentado en 14 parcelas separadas, “algunas de las cuales fueron directa o indirectamente donadas por el Gobierno a Phillipu en reconocimiento a la 'contribución social' que implicaba crear empleo”, afirman desde el colectivo. “Ahora se someten a subasta para satisfacer a los acreedores de la empresa matriz de Vio.Me, Philkeram”, denuncian.

El espacio en el que se encuentra la factoría representa una séptima parte del total de las parcelas, con lo que la plantilla alega que “el área en que se encuentra podría separarse fácilmente del resto de los bien inmuebles de Philkerman”. Asimismo, apuntan que los trabajadores de Vio.Me no se mencionan en el procedimiento de quiebra de Philkeram, aunque la fábrica de materiales de construcción, que ahora fabrica jabones y productos de limpieza, fuese una filial de Philkeram, a cuyos propietarios la asamblea acusa de mala gestión, principal causa, según consideran, de la quiebra.


https://www.diagonalperiodico.net/movimientos/28345-la-fabrica-autogestionada-viome-contra-syriza.html

Panrico pagó a UGT y CCOO para imponer la paz social


Panrico pagó a UGT y CCOO para imponer la paz social ante los ERE's

El 16 de octubre de 2015 la Audiencia Nacional sentenciaba(1) a Panrico-SAU a indemnizar a CCOO por haberle cortado la financiación acordaba en el 2011 de 30.000€ por año, dos liberaciones completas más extras. Pero en el texto de la Audiencia sale todo el preparativo de la dirección de Panrico y las direcciones de CCOO y UGT para imponer los dos ERE’s a los trabajadores/as: cientos de despidos y una brutal rebaja salarial para dejar la empresa a punto para la venta a Bimbo.

Panrico pone precio al compromiso de CCOO y UGT

El 5 de abril de 2011 la dirección de Panrico suscribe un acuerdo con la Federación Agroalimentaria de CCOO (FEAGRA-CCOO), UGT no quiere firmar otro similar. El texto analiza la “situación difícil” de la empresa y “el importante papel a desempeñar por los trabajadores para afrontar los retos a los que ha de enfrentarse en los próximos años” (¡vaya eufemismo!), y para “contribuir a la mejora del clima laboral” es “necesario dotar de medios suficientes a la legítima representación de los trabajadores”. El objetivo de esos recursos a CCOO es la “búsqueda constante de soluciones negociadas a cuantas controversias pueden surgir en el devenir de las relaciones laborales”. Estos “medios suficientes” tienen “la finalidad de garantizar el desarrollo de manera efectiva de la labor (…) de CCOO dirigida a la consecución de los objetivos reseñados en el presente acuerdo”, son: 1) dos “liberados institucionales” a tiempo completo, con todos los derechos y garantías; 2) “PANRICO aportará a dicha Federación la cuantía de 30.000 € al año ”, y esa cantidad se actualiza con el IPC; 3) “ los gastos derivados de las reuniones entre CCOO y la empresa se hace cargo PANRICO”.

O sea, cuando la empresa tiene dificultades económicas decide gastar una importante cantidad adicional en financiar a los dos sindicatos mayoritarios. Pero esa cantidad tiene por objetivo comprar la paz social: Con lo que retrocedan los trabajadores, se recuperará la inversión con creces, ¡una buena inversión empresarial!

Y por si no fuera claro el objetivo de la empresa con el acuerdo, el 6 de junio de 2013, la empresa deja de pagar el dinero acordado a CCOO y le escribe: “el citado acuerdo definía el marco de colaboración entre PANRICO y la FEDERACION AGROALIMENTARIA DE CCOO para que esta desarrollase adecuadamente su actividad sindical, sobre la base del diálogo, la negociación y la paz social entre las partes” y considera que CCOO está incumpliendo su parte cuando por ejemplo impugna la aplicación del Convenio Colectivo de Catalunya. Panrico propone a CCOO darle 10.000 € para liquidar definitivamente el acuerdo y “renegociar” uno nuevo. Pero CCOO no acepta y exige sus 30.000.

La empresa dice claramente ante el juez que el acuerdo firmado con CCOO “fue un acuerdo mercantil”, que se trata de un “contracto de servicios” y que una parte vulneró su contenido. UGT que si firmó todos los acuerdos recibe íntegros dinero y liberados hasta el día de hoy. La sentencia reconoce que “la empresa extinguió unilaterlamente el contrato como penalización por la negativa del sindicato demandante a alcanzar acuerdos con la empresa”. Pero da la razón a CCOO que dice que no fue un acuerdo mercantil sino una “mejora de derechos sindicales”, que “una cosa es dialogar y otra alcanzar acuerdos, puesto que si lo hubiera hecho, se habría convertido en un sindicato rehén de la empresa a cambio de un precio”.

CCOO intenta imponer paz social hasta el último instante

Pero así como dialogar no implica acordar, tampoco querer imponer la paz social supone conseguirlo. CCOO intentó por todos los medios imponer la paz social, pero no consiguió doblegar la resistencia de los trabajadores/as. La secuencia no deja lugar a dudas: El 10 de octubre se firma un acuerdo (2) en presencia del propio Gila, UGT y CCOO (incluido el presidente del comité de empresa de Sta. Perpètua). En el punto 5 dice: “las partes se comprometen a negociar en un marco de buena fe, procurando el mantenimiento de la paz social”; en el 6: “El presente acuerdo supone la no convocatoria de la huelga objeto del presente conflicto”; en el 7: “La parte social se compromete a que no se desarrolle ninguna jornada de huelga que se inicie el 13 de octubre, para lo que harán las gestiones que en su caso corresponda” y el punto 8: “En el supuesto que en algún centro de trabajo llegase a desarrollar alguna jornada de huelga que se inicie el 13 de octubre, el presente acuerdo quedará sin efecto”. ¡Faltaban tan solo tres días para el inicio de la huelga! Efectivamente la siguiente reunión ya se hace sin los representantes de CCOO, porque la dirección de CCOO en Sta Perpètua -a pesar de que lo intenta- no consigue imponer la desconvocatoria de la huelga.

Pero esa actitud continúa a lo largo de todo el conflicto: aislamiento de la huelga de Panrico del resto de movilizaciones (Alston...); negar el apoyo material a la caja de resistencia; negativa a pagar el autocar para viajar a Madrid en juicios por el ERE, a pesar que la gran mayoría eran afiliados/as; firma de tres delegados de CCOO del EREs que castigaba especialmente a la planta de Sta Perpètua en huelga, uno de ellos es el tal Argimiro (3) , delegado LOLS estatal de CCOO; maniobra para aplazar el juicio del 20 de marzo; denuncia pública brutal de la CONC contra los trabajadores/as del 24 de marzo; y por si fuera poco la denuncia explícita del Jefe de los abogados del Interfederal de CCOO Enrique Lillo el 24 de setiembre de 2014 (4) , publicando las cartas en la que demuestra las presiones y amenazas que ha sufrido desde FEAGRA-CCOO para que dejara en indefensión a los trabajadores/as en plena huelga indefinida. No hay ninguna duda: la dirección de CCOO ha defendido con uñas y dientes su parte del trato con Panrico, traicionando la lucha de los y las trabajadoras...

¿Cuándo se desprende Panrico de Argimiro? Dice la sentencia: “La empresa consintió que el sr Argimiro estuviera relevado hasta la conclusión del despido colectivo”. La empresa le quita la representatividad y le obliga a volver al trabajo, “inmediatamente después de la negativa de CCOO a firmar el acuerdo de 19-05-2015”, no mientras va firmando los ERE's: Roma no paga traidores

¿Cuánto valía la traición a la huelga indefinida de Sta. Perpètua? ¿30.000€ o más?

En una de esas cartas que publicó el abogado de CCOO Enrique Lillo, fechada en 7 de julio de 2014 y dirigida al Secretario General de FEAGRA le dice:

“... se dice que la empresa ha efectuado alguna donación o aportación a la Federación, aunque esta no está vinculada al desistimiento del pleito.

No obstante, si ello fuera cierto, estas donaciones podrían interpretarse como donaciones remuneratorias, lo cual implicaría que el asunto podría tener una dimensión penal, cuya trascendencia no debo esconderte.”

Sería extraño que el abogado de CCOO no supiera del acuerdo Panrico FEAGRA-CCOO de fecha 5 de abril de 2011, más cuando es el abogado para la reclamación de ese dinero en el reciente juicio. ¿A qué cantidades se refiere Lillo en plena huelga indefinida de Sta. Perpètua?

Los afiliados/as de Panrico de CCOO ante el escándalo que suponen los contenidos publicados por Lillo se dirigieron a CCOO para pedir explicaciones, pero lo que encontraron fueron desprecio y amenazas, sin que se hayan tomado medidas ni sobre las presiones contra el abogado ni sobre la posible financiación que podía ser motivo de denuncia penal.

¿Daños morales a CCOO o a los trabajadores/as?

La sentencia condena a Panrico a pagar a CCOO los 3 años a razón de 30.000 + IPC. Pero también le reconoce 6000euros por daños morales. Al sr Argimiro le asigna 4322'34 € por el “daño patrimonial importante” que supone reatirarle su liberación “obligándole a trabajar en vez de representar a sus compañeros” ¡a razón de 58'41€ por día a lo largo de 74 días hábiles! Y también una indemnización por daños morales de 1000€.

Leer esta resolución y lo ocurrido a lo largo de estos años en los que se imponen 2 terribles ERE's a los trabajadores (cientos de despidos y recortes brutales de salario) provoca rabia y un daño moral terrible. Es inmoral lo ocurrido y parece increible que CCOO tenga la cara dura de reclamar el dinero con el que la patronal exigía que impusiera el silencio de los trabajadores/as. La empresa se preparó para los ERE's atando en corto a CCOO y UGT con la compra de la paz social. Los trabajadores/as tuvieron que salir a luchar por sus puestos de trabajo contra la empresa, la Generalitat, las direcciones de CCOO y UGT. Por ello es más asombroso aún la capacidad de estos poco más de 200 trabajadores/as que resistieron ocho meses de huelga contra tan poderosos enemigos coaligados. Esa lucha, que al final tuvo que dejar la huelga pero no cedió en la firma que tanto buscaban y necesitaban ellos, es lo que explica las dificultades que tienen para cerrar el conflicto, porque pisotearon tantos derechos de los trabajadores/as que necesitaban que alguien pasara página para olvidar lo ocurrido. Pero no lo han conseguido y la lucha sigue para recuperar puestos de trabajo y condiciones laborales perdidas.

Notas:



3 Argimiro: es uno de los “liberados institucionales”, se trata de José Oliva de Puente Genil, el otro liberado institucional de CCOO demandante es Pedro Izquierdo de Sta. Perpètua, aunque deja las indemnizaciones para cuando se vea su despido.

4 Reproducimos cartas de Enrique Lillo colgadas en el bloc deLópez Bulla http://luchainternacionalista.org/spip.php?article2642&var_mode=calcul

Agustín Cintas Dueñas, trabajador de Panrico. Mª Carmen Torres Tejada, trabajadora de Panrico. Jacinto García Vega, trabajador de Panrico Carlos Rodríguez Pérez, Lucha Internacionalista. Josep Lluís del Alcázar Fabregat, Lucha Internacionalista.


El método





Basado en la obra teatral "El Método Gronholm" de Jordi Galceran. Ocho aspirantes a un alto puesto ejecutivo se presentan a una prueba de selección de personal para una empresa multinacional en un rascacielos de oficinas de Madrid. Entre ellos, las personalidades más dispares: el triunfador, el agresivo, la mujer insegura, el crítico, el indeciso... Desde ese instante, y en un clima de máxima competitividad, la inseguridad de los participantes se convertirá en miedo y dudas, y estos a su vez en un estado de paranoia general donde se preguntaráƒn si están siendo observados por cámaras, o incluso si entre ellos podrá haber un psicólogo infiltrado que les está examinando. En este claustrofóbico clima de máxima desconfianza y absoluta falta de escrúpulos, se crearán alianzas, se producirán disputas, se revelarán secretos, se destaparán pasados...

El caso sueco: toda la verdad sobre trabajar seis horas al día


Hace frío y apenas tienen horas de sol, pero son uno de los países más productivos de la UE, con los salarios mínimos más elevados y prestaciones sociales sin igual. Y sus jornadas duran mucho menos

Siete de la mañana: suena el despertador. Una ducha rápida, te vistes, echas un café y sales por la puerta de casa. Una hora después has llegado a la oficina. De 09.00 a 14.00 trabajas, si tienes suerte sacas media hora para tomar un aperitivo, y paras una hora para comer. A las 15.00 –confiando en que la circulación sanguínea sea capaz de subir del estómago al cerebro para ser capaz de hacer algo, aunque sea mantener los ojos abiertos–, retomas tu jornada con suerte hasta las 18.00 ó 19.00.
¡Ya sales! Genial. Otra hora hasta llegar a casa, preparar la cena y hacer el 'tupper' para el día siguiente. ¿Y tu familia y amigos? Casi un hola y adiós porque tendrás que irte a la cama cuanto antes. Que mañana madrugas.

¿Te suena? Exacto, aunque puede que no sea exactamente igual, más o menos así es tu día a día como trabajador.

'¿Conciliaqué?', parece que se preguntan muchos empresarios de nuestro este país que prefieren que sus oficinas luzcan fluorescentes hasta las ocho de la tarde como mínimo para dar imagen de negocio productivo. Pero en realidad, a quienes les hacen realmente ganar más dinero es a las compañías eléctricas. El gasto energético que supone mantener la infraestructura abierta durante más de 10 horas al día es muy poco rentable, especialmente si tenemos en cuenta que la actividad de sus empleados está, desde hace un rato largo, por los suelos.

De hecho, si traducimos la productividad en dinero, hay claras diferencias entre los países del norte de Europa y España: mientras la productividad de nuestro país se sitúa en los 32,1 euros, la de otros como Suecia se encuentra en 45,5 euros. Y trabajan bastantes menos horas que nosotros.

“Para mí es absolutamente fantástico. Ahora tengo más tiempo libre para entrenar, para estar al aire libre o para cuidar de mi jardín mientras sigue habiendo luz del día”, relata la sueca Erika Hellson a la corresponsal de la BBC en Suecia Maddy Savage, quien ha recogido las historias de diferentes ciudadanos del país escandinavo que gozan de las soñadas, ansiadas y veneradas por tantos jornadas laborales de seis horas. Así es su vida, y esta sí que se parece más bien poco a la tuya.

Vidas equilibradas

En la entrevista, Erika confiesa que le encanta cerrar la puerta de la oficina a las 15:30, justo antes de salir a dar una caminata por el inmenso bosque verde que rodea a su ciudad natal, Falun, antes de que se haga de noche.

A sus 34 años, esta directora de arte solía tener un horario largo y errático cuando trabajaba como profesional independiente, pero desde que entró a formar parte de un programa pionero en su país en el que empresas de nueva creación ofrecen a sus trabajadores jornadas laborales de seis horas, su vida ha cambiado por completo.

Erika no tiene hijos pero disfruta de pasar más tiempo con amigos y familiares y asegura que se siente “mucho menos estresada” desde que acortó sus horas de trabajo.

“Es difícil concentrarse en el trabajo durante ocho horas pero con seis horas se puede estar más centrado y hacer las cosas más rápido”, explica Jimmy Nilsson, jefe de Erika y copropietario de la agencia de artes gráficas digitales Background AB, quien lanzó esta iniciativa el pasado mes de septiembre precisamente con el objetivo de conseguir que sus trabajadores fuesen más productivos y, en consecuencia, su negocio y beneficios creciesen más.

Una jornada verdaderamente productiva

El caso de Background AB es solo uno más entre las decenas de empresas suecas que están poniendo en marcha este nuevo concepto como parte de una obsesión nacional para conseguir la conciliación entre la vida laboral y personal de los ciudadanos.

Aunque no está implantada en toda Suecia, en el último año la iniciativa ha recibido una gran acogida y son muchos los trabajadores y empresarios que ven en estos horarios reducidos la posibilidad de que los negocios crezcan y los empleados estén más felices. “Vamos a probarlo durante nueve meses. Primero veremos si resulta económico y en segundo lugar si funciona para nuestros clientes y nuestro personal”, explica Nilsson.

Nadie 'calienta' la silla

En el caso de la mencionada agencia, el personal permanece sentado en sus escritorios entre las 8.30 y las 11.30, tienen una hora para almorzar y luego trabajan otras tres horas antes de regresar a sus hogares.

Eso sí, trabajar seis horas con pausa para comer incluida tiene sus pequeñas restricciones: no pueden abrir sus perfiles personales en redes sociales ni se pueden atender emails o llamadas personales durante la jornada laboral. Por lo demás, grandiosas noticias, los salarios se mantienen exactamente igual que estaban antes de poner en marcha la iniciativa.

“No conozco a nadie dentro de mi red de contactos que sólo trabaje seis horas al día. Muchos de mis clientes, directores gerentes de importantes compañías, piensan que el trabajo es lo más importante, pero más tarde se dan cuenta de que no han pasado tiempo con sus hijos”, explica Pia Webb, 'coach' y consultora especializada en el mundo de los negocios.

“Las empresas suecas han encontrado un buen equilibrio entre la salud y la rentabilidad”, asegura la autora de 'Improve Your Own Quality of Life: The Swedish Way' (CreateSpace Independent Publishing Platform), quien comenta que le sorprende que los ensayos de Gotemburgo y en otros lugares hayan captado tanto la atención dada la reputación de Suecia para mantener el equilibrio entre trabajo y vida.



¿Pero realmente funciona?

En los últimos meses varias empresas de nueva creación de Estocolmo se han unido a Background AB y han probado durante unos días cómo funcionan con el nuevoa horario laboral. Entre ellas, dos departamentos del hospital de Umeå en el norte de Suecia y una unidad de cirugía del Hospital Universitario Sahlgrenska en Gotemburgo.

El lugar en el que se ha implantado la jornada de seis horas durante más tiempo ha sido una residencia de ancianos al oeste de Suecia, donde 80 enfermeras cambiaron sus horarios en febrero como parte de un ensayo controlado durante dos años. Y parece que todo marcha.

“Es demasiado pronto para sacar conclusiones firmes, pero las enfermeras que trabajan menos horas solicitan menos bajas por enfermedad y según los informes están menos estresadas”, asegura Bengt Lorensson, consultor principal del Ayuntamiento de Gotemburgo, quien también subrayó que ha mejorado el cuidado de los pacientes y que el personal, de forma altruista, ha puesto en marcha más actividades para los internos como clases de baile, sesiones de lectura o paseos al aire libre. “Aunque llevamos poco tiempo podemos ver que la calidad del trabajo es mayor”,

Responsables políticos suecos e internacionales están observando de cerca el proyecto. Incluso Lorensson admite sentirse un poco abrumado por el interés que su investigación ha desatado en los medios de comunicación globales. Él es querido subrayar que el día de seis horas es todavía un largo camino de convertirse en la norma de trabajo en el país escandinavo.
Anochece antes pero hay más 'día'

“En Suecia tienen un respeto mutuo. Todos esperan hasta que terminan las horas de oficina para llamar o escribir a sus clientes y, al mismo tiempo, saben que no les van a molestar cuando estén de vacaciones”, asegura Webb.

En Suecia apenas el 1% de los empleados trabajan más de 50 horas a la semana, una de las tasas más bajas de la OCDE, que sitúa la media europea en el 13% es el promedio. Por ley, a los suecos se les dan 25 días de vacaciones al año –en España son 22–, aunque muchas de las grandes empresas del país suelen ofrecer aún más días a sus trabajadores. Los padres gozan de 480 días de licencia de paternidad remunerada para dividir entre los dos –en España la madre dispone de 112 días mientras que el padre apenas puede solicitar 15– y la mayoría de las oficinas están vacías después de las cinco de la tarde.

“Es una experiencia muy diferente a cuando trabajaba en Reino Unido y los clientes exigían que les atendiese incluso los fines de semana y por la noche”, explica Ameek Grewal, canadiense de 29 años que en 2014 se mudó desde Londres a la sede nórdica de Citibank en Estocolmo. El joven admite que el frío y las pocas horas de luz –inviernos con temperaturas bajo cero y apenas seis horas de luz solar en ciudades como Estocolmo– pueden resultar “frustrantes”, pero está convencido de que el modelo sueco tiene beneficios mucho mayores para empresas y empleados que inconvenientes.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-11-04/el-caso-sueco-toda-la-verdad-sobre-trabajar-solo-seis-horas-al-dia_1081256/